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Bajo el Sol de Sevilla
Fecha: 04/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Mentula, Fuente: TodoRelatos
... mes pasado, pero no nota cuando llevo esta ropa interior nueva. Bebimos. Hablamos de nada importante. Sus pies descalzos empezaron un lento recorrido por mi pantorrilla bajo la mesa, los dedos de los pies jugando con el dobladillo de mi pantalón. —¿Sabes lo que es lo más gracioso? —susurró inclinándose hacia adelante, haciendo que el escote de su blusa revelara lo que el vestido de antes solo insinuaba—. Pasa el día encontrando errores en los números ajenos y no ve el desastre en sus propios balances. Cuando me besó, su boca sabía a vino tinto y a esa menta carísima que solo compra la gente que necesita tener buen aliento para reuniones importantes. Sus manos —con esos dedos largos y uñas perfectamente cuidadas— ya estaban desabrochando mi camisa con la precisión de quien está acostumbrada a manejar documentos delicados. —Nunca me deja entrar aquí cuando trabaja —dijo Carmen abriendo la puerta con una llave que había sacado de algún lugar íntimo de su ropa. El despacho de Luis era un santuario de orden: pilas de documentos perfectamente alineadas, una calculadora financiera de última generación, diplomas enmarcados con el mismo marco plateado. La lámpara de escritorio proyectaba un círculo de luz sobre la silla giratoria donde Carmen se sentó, abriendo las piernas con deliberada lentitud. —¿Te asusta jugar con fuego, Javier? —preguntó mientras se subía la falda hasta la cintura, revelando que las bragas que llevaba. —Ahora mismo está revisando los ...
... libros contables de algún hotel en Málaga —jadeó mientras yo la levantaba para sentarla sobre los informes apilados con tanto cuidado—. Comprobando que cada céntimo esté en su sitio... mientras tú me pones fuera de lugar. Los números bailaban ante mis ojos cuando la empujé contra los estantes, haciendo temblar las carpetas meticulosamente organizadas. Carmen mordió mi hombro para ahogar un grito cuando la penetré, sus uñas dejando marcas en mi espalda que durarían días. En algún momento, su rodilla golpeó el teclado del ordenador, encendiendo la pantalla con las cifras de algún balance importante que ahora compartía espacio con sus huellas digitales en el cristal. —Así... así... —gemía entre dientes, cada palabra un desafío al marido que estaba a cien kilómetros de distancia, revisando cuentas mientras las suyas se desbalanceaban por completo. Cuando terminamos, ella reorganizó todo con manos expertas, borrando las evidencias como si fuera el mejor encubridor financiero. Solo el desorden en su pelo y el rubor en sus mejillas delataban la transacción ilegal que acabábamos de realizar. —Luis vuelve mañana al mediodía —dijo ajustándose las bragas con dedos que temblaban levemente—. Qué pena que tu novia llegue esta noche. Sus labios, aún hinchados por nuestros besos, formaron una sonrisa pícara mientras recogía su teléfono del escritorio. Los números de algún informe fiscal seguían brillando en la pantalla del ordenador, testigos mudos de lo que acabábamos de hacer ...