1. Hermanastros 5


    Fecha: 05/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Alex, Fuente: TodoRelatos

    ... preocupación ante el malsano pensamiento sobre mi hermanastro. No puede ser que esté en una discoteca repleta de hombres y a mi lo que me apetezca es estar en casa esperando a que Andrés vuelva y me folle. Una cosa es el juego excitante y la tensión, pero otra muy distinta es la obsesión y la dependencia de un chaval al que casi no conozco y que resulta ser el hijo de la novia de mi padre. No pretendo se hipócrita, al menos no conmigo misma; sé que hemos pasado ciertas barreras, pero, al fin y al cabo, no compartimos sangre. En cambio, eso no quiere decir que no tengamos un lazo familiar y que debamos poner cierta cordura a todo esto.
    
    ―¡Alejandra! ¡Ale! ―Salgo repentinamente de mi ensimismamiento―. Tía, que estás amamonada, llevamos aquí media vida para hacernos un selfie y tú mirando al tendido.
    
    ―Perdona Nere, que me he quedado empantallada.
    
    ―¿Te pasa algo? Hoy estás tela de rara ―me increpa Nerea con una mirada inquisitiva.
    
    ―¿Qué me va a pasar? ―disimulo entre carcajadas―. ¡Que estoy medio borracha ya!
    
    Parece que mi respuesta la convence, así que nos hacemos el selfie y seguimos bebiendo durante un buen rato. Conforme pasa el tiempo nos vamos animando a bailar, siempre desde nuestro reservado, que se encuentra sobre la pista de baile principal, por lo que tenemos una vista privilegiada de lo que sucede abajo. Chicos y chicas bailando, sudando, aferrados a sus copas, restregando sus cuerpos más o menos al ritmo de la música reggaetón, también hay un grupo de ...
    ... hombres más maduros, probablemente una reunión de compañeros de trabajo o una despedida de soltero. Es curioso observarlos en formación tortuga, intentando interactuar con alguna chavala que pasa cerca de ellos. No parecen tener mucho éxito, excepto uno de ellos, que lleva un buen rato intercambiando comentarios con una chica, aprovechando el volumen de la música para acercarse cada uno al oído del otro.
    
    Es entonces cuando lo veo: Andrés. Se encuentra en la pista de baile, cerca de la barra, rodeado por un grupo de chicos y alguna que otra muchacha. Admiro desde la balconada lo bien que le sienta la camisa blanca y ajustada que lleva, las mangas remangadas con un par de vueltas al puño, y unos vaqueros oscuros ajustados a sus formas. No está musculado como el camarero que nos atendió hace un rato, pero sin duda es mucho más atractivo.
    
    Uno de sus amigos le da un codazo para llamar su atención y señala con la cabeza unos metros más allá, donde un grupo de chicas baila de manera divertida entre ellas. Andrés sonríe y niega con la cabeza, haciendo un gesto a su amigo para que avance y se acerque a ellas. Algo en mi interior me genera una sensación de bienestar que acaba por transformarse en una incipiente excitación. «Mierda» pienso, me estoy empezando a humedecer con solo observarlo en la distancia.
    
    ―Chicas, ¿os apetece bajar un rato a ver qué se cuece? ―sugiero mientras me muerdo el labio inferior intentando sonar sugerente.
    
    Primer paso conseguido: nos dirigimos en ...
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