-
Hermanastros 5
Fecha: 05/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Alex, Fuente: TodoRelatos
... moverse mientras me mira intensamente con una sonrisa. Muevo las caderas y los hombros acompasadamente intentando no derramar mi copa sobre su espalda cuando noto un movimiento tras la mía, un cuerpo que se acerca y que se pega a mi por detrás. La cara de Iván cambia, aunque lo intenta disimular con una sonrisa forzada. Yo me dispongo a girarme para mandar a la mierda al descarado que se está rozando conmigo cuando me topo frente a frente con la cara de Andrés. ―¡Hey! Iván, espero que no te importe que me una a vosotros, me estaba aburriendo allí con las dos rubias esas ―comenta con una expresión indescifrable en el rostro. ―Que va, tío, no hay problema. Andrés, Alejandra; Alejandra, Andrés ―nos presenta sin mucho convencimiento. ―Un placer ―Andrés se acerca y me planta dos besos muy cerca de la boca, colocándome la mano en la cintura, unos centímetros por debajo de donde Iván las tenía hasta hace un momento y peligrosamente cerca de mi culo―. Voy a pedir una copa, ¿alguno queréis una? ―Voy contigo ―digo rápidamente, aunque siento un pellizco por dejar tirado a Iván. Me alejo rápidamente siguiendo a mi hermanastro hasta la barra. Nos apoyamos esperando a que nos atiendan y noto su mano en mi culo, solo espero que Iván no lo esté viendo, porque me siento una traidora. No tengo nada por lo que disculparme con él, pero reconozco que ha sido elegante en su acercamiento y yo le estoy pagando con el desprecio de irme con su amigo el capullo sin tacto, pero es que ...
... en cuanto he visto a Andrés la humedad de mi tanga es una fuente y, de no ser por el tipo de tela sintética de mi vestido, mis pezones se estarían marcando sobremanera. ―Así que ligando con mi mejor amigo… ―me dice dándome un fuerte apretón en el culo. ―No he hecho más que intentar llamar tu atención, pero estabas muy entretenido con las dos rubitas. ―¿Celosa? ―Para nada, ya me ha dicho Iván que has estado muy controlado hoy… ―le dejo caer con una sonrisa seductora―. ¿Acaso tengo algo que ver en eso? ―No te crezcas tanto… Simplemente que no me apetece esforzarme por entrarle a ninguna tía sabiendo que cuando llegue a casa tengo a una que se desvive por mi placer. ―No sé ni para qué hemos salido, ¿por qué no nos vamos a casa y nos divertimos un rato? ―¿Y perdernos la oportunidad de divertirnos en público sin que nadie sepa que somos hermanos? Ni lo sueñes. Andrés pide dos copas y me invita. Acto seguido nos dirigimos hacia donde se halla el resto de nuestros amigos, aunque Iván ya no está. Nos entremezclamos con la multitud que baila y Andrés me agarra fuerte de la cintura, metiendo una de sus piernas entre las mías y comienza a besarme. Su lengua explora mi boca como si no la conociera en un beso descarnado. No es pasión lo que desprende, sino lascivia, oscuro y sucio deseo desesperado. Su movimiento entre mis piernas simula el vaivén del sexo al ritmo de la música, un espectáculo para quienes nos rodean del que ni siquiera soy consciente puesto que ...