1. El conserje fue quien me inició.


    Fecha: 05/04/2026, Categorías: Gays Autor: danisampedro91, Fuente: RelatosEróticos

    Él era el conserje del instituto, tenía 45 años, medía sobre el 1,80, algo velludo, siempre lo veía vestido con un mono de color azul, un auténtico macho. Su cuarto estaba pegado a los vestuarios que era donde solía coincidir con él, pues era cuando yo practicaba la gimnasia sueca. Ahí era donde siempre lo veía, me traía loquito, verlo vestido con aquel mono de color azul y ver el tremendo paquete que se le marcaba, aquello me tenía trastornado. Yo medía 1,67, de 54 kilos, vamos que estaba delgadito, tenía y tengo un culito redondito algo respingón, sin apenas vellos solo en mi pubis.
    
    El que era el conserje, era el que solía arreglar las duchas, sanitarios, etc. Vamos que siempre solía andar por allí. Me veía en el gimnasio cuando practicaba la gimnasia sueca, siempre se me quedaba mirando, le llamaba la atención. Lo mismo que a mí, me llamaba mucho la atención de aquel enorme paquete que se le notaba en medio de las piernas, verlo con aquel mono azul de trabajo y ver el tremendo paquete que se le notaba, me excitaba y ponía nervioso.
    
    En una ocasión que me quedé mirándolo cuando yo estaba en los vestuarios, al salir él, me dijo que tenía un cuerpo muy bonito, que, si alguna vez necesitaba algo, ya sabía que lo podía encontrar en su cuarto el cual estaba al lado de los vestuarios. Vamos que me estaba tirando los tejos descaradamente. La manera de yo quedarme mirándolo, no se le había pasado inadvertido, sabía muy bien que siempre que lo veía me quedaba mirando para ...
    ... él, me gustaba y llamaba mucho la atención el tremendo paquete que se le notaba.
    
    Así fue como poco a poco fue empezando todo, él cuando me veía y tenía ocasión me tiraba los trastos, cosa que a mí aquello me gustaba, yo era joven y un total inexperto, él era todo un macho, era un depredador que no solía dejar escapar una presa cuando la veía y yo era una presa muy apetecible, vamos que me tenía en el punto de mira, ya empezaba la aproximación a aquella adorable y jovencita presa que lo ponía tan caliente.
    
    Al principio solo me saludaba, después además del saludo solía decirme algún piropo, que, si tenía un bonito cuerpo, etc. como yo no le decía nada, solo me reía cada vez que me decía aquellas cosas, la cosa poco a poco empezó a ir a más. Cuando me encontraba solo, aprovechaba a acercarse sin que nadie pudiera verlo, empezando a tocarme y meter mano. Al principio solo eran pequeños tocamientos, tocamientos que a mi me gustaban y que cada vez eran más descarados. Estaba preparando la presa. Cosa que aquello a mi cada vez me gustaba más, me gustaba como me tocaba y aquellas cosas que me decía, vamos que me tenía encandilado. Aquel tremendo bulto que se le notaba en medio de las piernas me tenía fascinado, cada vez que veía como se le marcaba aquel tremendo paquete, quedaba absorto mirando para él. Aquello me excitaba, hacía que mis hormonas se revolucionaran y todo mi cuerpecito se estremeciera.
    
    Un día que me encontró solo en el vestuario cuando él había terminado de ...
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