1. Esposas desesperadas (parte 3)


    Fecha: 05/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: JORGEFAG, Fuente: CuentoRelatos

    ... haciendo varias pruebas encontró la mejor manera de cubrirse, solo el frente, la franja que comenzaba en sus pezones y terminaba justo debajo de su rajita depilada.
    
    Salió a la puerta, asomándose solo por una pequeña rendija, para preguntar quién tocaba con tanta insistencia, afuera un hombre mayor, de gran estatura, con brazos llenos de vellos, barba de varios días, vestido con un overol que se veía bastante sucio (lógicamente era usado para trabajar), el cual, al ver a la Señora Daniela casi desnuda, se tomó unos cuantos segundos para admirarla y después hablar:
    
    Buenos días Señora, busco al señor X, que solicito el servicio de plomería.
    
    La Señora Daniela había olvidado por completo que ese día irían a revisar la gotera del baño, ¡Disculpe, lo olvide por completo!, pero pase por favor, decía mientras abría la puerta para que entrara aquel hombre.
    
    Una vez dentro, la Señora Daniela empezó a calcular sus movimientos; si caminaba delante de él iba a mostrar sus nalgas desnudas, si hacia algún ademan con las manos iba a destaparse los senos o la panochita depilada, así que de la mejor manera que pudo lo dirigió hacia el cuarto de baño, indicándole donde se encontraba el desperfecto.
    
    Disculpe Señor, me estaba bañando, lo dejo aquí mientras voy a vestirme, hablaba Daniela con cuidado de no darle la espalda al hombre.
    
    Raúl a sus órdenes Señora, contesto el trabajador.
    
    Muy bien Señor Raúl, voy a vestirme, mientras caminaba hacia atrás, mostrando solo la parte ...
    ... de su cuerpo que tenía medianamente tapada.
    
    La Señora Daniela entro a su recamara mientras trataba de retener en su memoria los enormes brazos peludos de Don Raúl, empezó a imaginarse que era cargada por ellos y depositada en su cama para ser poseída por el extraño.
    
    De inmediato saco del cajón su inseparable juguete color fucsia, comenzando a masajearse los labios vaginales y su clítoris, mientras que con la mano libre se dedeaba la vagina a placer.
    
    La Señora Daniela estaba como enloquecida masajeando su rajita con su juguete hasta obtener un sonoro y escandaloso orgasmo, que tuvo que apagar para no verse descubierta por el trabajador que se encontraba a unos pocos pasos de ella.
    
    Cayo rendida sobre su cama, con el corazón latiéndole fuertemente de la excitación que había alcanzado al masturbarse a pocos metros de un desconocido dentro de su propia casa.
    
    La Señora Daniela trataba de recobrar el aliento poco a poco, mientras saboreaba de sus dedos las gotas de fluido vaginal que se habían quedado adheridas.
    
    A los pocos minutos fue interrumpida de nuevo por un golpeteo en la puerta de su recamara: Señora, ya vi el problema, voy a necesitar comprar varias cosas para regresar mañana a hacer la reparación.
    
    Un momento Don Raúl, ahora salgo, mientras se colocaba un top sin sostén y una minifalda sin bragas, pero un par de tacones altos para resaltar aún más la ya de por si figura deseable de Daniela.
    
    Salió de su recamara, donde la esperaba Don Raúl, quien ...
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