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La noche que cambió mi vida 1
Fecha: 06/04/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos
... convocan con tiempo suficiente para no dar tiempo para preparar excusas. Me llegan los murmullos de los corrillos que se han formado. Por lo que parece, no soy el único al que no le gusta la convocatoria. Mi primera acción es rebuscar en la agenda de la semana siguiente alguna reunión o cita que me sirva de excusa. También han pensado en eso, han desconvocado, aplazado o suspendido todas las que impidan acudir. - ¡Joder! Exclamo en voz alta. No sé cómo voy a poder excusarme de ir. El resto de mi equipo de trabajo están igual que yo, los veo alterados hablando y gesticulando entre ellos, algunos ya se han separado del grupo para realizar las pertinentes llamadas de teléfono a sus respectivas parejas. A nadie le ha sentado bien, excepto al que quiere aprovechar para disfrutar de un tiempo de ‘libertad’. Obviamente, se ha convertido en el tema estrella de todas las conversaciones durante la semana. Llamo a Sara, Sara, para anunciarle la mala nueva. Como no podía ser de otra manera, le sentó fatal, teníamos un sistema horario muy ajustado a nuestros hijos, quedarse toda la semana con ellos sin ayuda, la puso de mal humor. - ¿Forzosamente tienes que ir tú? Me dice con cierto tono de disgusto. - Si, no he encontrado la manera de evitarlo, emitieron una circular retrasando las reuniones de departamentos una semana. El sonoro resoplido se escuchó a través del auricular - Bueno, qué le vamos a hacer, debes ir, buscaré la manera de apañarme. Me dijo resignada. Una de ...
... las cosas que más admiro de Sara es su capacidad para hacer del defecto virtud. De adaptarse a cualquier situación y encontrarle el lado positivo. Un tipo de inteligencia y aplomo poco común que le confiere una presencia muy seductora. Por algún misterio que no he sido capaz de comprender se fijó en mí cuando cursábamos estudios de la licenciatura de historia y económicas respectivamente. Es abierta de mente y un don de gentes que ya me gustaría para mí. Quizá el humo de los porros le jugara una mala pasada y creyó ver en mí algo que ni yo mismo conozco. Qué se yo. Saqué, como el resto de la plantilla, los billetes de tren hasta la estación más cercana donde nos esperaba un autobús del propio hotel. Pero, como suele suceder, Murphy entró en escena para complicar la cosa. A nuestra pequeña le entraron unas fiebres muy altas que nos llevaron de cabeza al hospital. Así que armados con toda la paciencia del universo, esperamos tres horitas de nada para que la pediatra de turno diagnosticara “un virus” que, para los que ya tenemos alguna edad viene a ser un “No tengo idea de lo que le pasa, pero como algo tiene y no sé lo que es, será un virus”. - Antipirético y mucha agua- Dijo la doctora con cierto aire indignada. Como si nosotros hubiéramos debido que saber lo que tenía la criatura. - Mejor así-. Sara siempre viendo el lado positivo de las cosas. Es admirable. Me pareció que tendría la excusa perfecta para no ir a la dichosa convención, pero Sara me animó. - Estaremos ...