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Viendo a su esposa hacer porno
Fecha: 06/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: EDOWA, Fuente: TodoRelatos
... rogando por salir. Y sin embargo, estaba paralizado, prisionero del espectáculo. Su esposa, la mujer con la que había compartido todo, estaba arrodillada ante tres hombres que la rodeaban como bestias, exhibiendo sin pudor la dureza de sus vergas frente a su cara. Los tres se acercaron a ella como animales hambrientos. Sin esperar otra orden, empezaron a frotar sus vergas contra la cara de Keyla. Al principio fueron roces lentos, rozando su piel suave, dejando marcas húmedas de preseminal en sus mejillas y labios. Ella cerró los ojos y abrió la boca instintivamente, respirando el olor intenso, masculino, que la rodeaba. Keyla estaba perdida en el calor del momento, sumisa y encendida. Su piel blanca brillaba bajo la luz artificial, y cada respiración hacía temblar sus tetas enormes, copa J, que rebotaban con cada movimiento. Su trasero amplio se arqueaba apenas hacia atrás, como si su cuerpo pidiera más, mucho más de lo que estaba recibiendo. Los falos enormes de los tres se turnaban en su rostro: el de Mike golpeaba fuerte contra su mejilla, haciéndola girar la cabeza con cada impacto; el de Jorge se deslizaba por sus labios, pintándolos de humedad mientras le rozaba la punta en la boca, probando qué tanto resistiría antes de abrirla de par en par; y el de Mario, pesado, implacable, caía sobre su frente y luego descendía hasta aplastar sus senos. Ella gimió apenas, un sonido ahogado de placer y vergüenza mezclados. No se resistió. Sus tetas fueron entonces el ...
... siguiente campo de juego: los tres hombres dejaron que sus vergas se hundieran entre la carne abundante, golpeando sus pezones erectos y dejando rastros brillantes en cada movimiento. Las cabezas enrojecidas de sus miembros desaparecían y aparecían entre la montaña blanca de sus senos, golpeándola, marcándola, convirtiendo su pecho en un altar de lujuria. Raúl no podía dejar de mirar. Veía cómo su esposa, su mujer, recibía esas vergas con una entrega animal, y en lugar de detenerlo, su propia verga lo traicionaba, palpitando cada vez más fuerte, empapando de preseminal la tela de su pantalón. Los tres hombres la rodeaban, marcando su piel con la dureza de sus vergas. Keyla abrió los ojos, respirando agitada, con la cara brillante por los rastros de preseminal. Sus labios carnosos temblaban, deseosos, y al fin se inclinó hacia la que tenía más cerca. Mike fue el primero. Su verga gruesa, oscura y palpitante le golpeó los labios hasta que ella los abrió, envolviendo el glande con una succión húmeda que lo hizo gemir de inmediato. Keyla cerró los ojos y se hundió, dejando que la punta le rozara la garganta. Su lengua lo recorría con hambre, saboreando cada vena tensa. Jorge no tardó en reclamar su turno. Con una sonrisa torcida, sujetó su verga y la frotó contra la mejilla de ella mientras esperaba. Keyla se apartó apenas de la de Mike, dejando un hilo de saliva brillante, y se inclinó hacia la suya. Abrió la boca y lo chupó de golpe, dejándolo deslizarse con un gemido ...