-
La secretaria y el diputado
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Leogaba, Fuente: CuentoRelatos
Joselyn despertó agitada. Eran las 7 am de un día de abril. Un poco de claridad otoñal entraba por la ventana. Su corazón latía rápido y su sexo estaba mojado. Había tenido otro sueño erótico, otro de los repetidos que tenía fantaseando con su jefe. Este había sido intenso en particular ¿Había llegado al orgasmo? A juzgar por la humedad de su ropa interior y por el rápido latido de su corazón seguramente sí. Se había despertado en el momento del clímax. Se quedó en la cama, inmóvil, sintiendo aún la presencia de Liam, mientras las sábanas de seda acariciaban toda su piel, manteniendo el calor que de ella salía. Aunque hizo un esfuerzo, no pudo recordar el contenido del sueño. Sin embargo, aún seguía excitada. Hacía noches que no tenía un sueño húmedo, pero los anteriores habían sido con la misma persona: Liam, su jefe, diputado de la nación. Los escenarios eran diversos ¡y tan reales! Aunque siempre, por la mañana, las imágenes se desvanecían y solo quedaba el recuerdo de los intensos orgasmos, y las marcas de la excitación en su ropa interior y, a veces, en las sábanas. Hacía 2 años que Joselyn trabajaba bajo la órbita de Liam. Era abogada, especialista en ciencias políticas y en leyes. Aunque sus jornadas eran extensas, su trabajo la apasionaba. La mayor parte del tiempo su tarea era redactar proyectos de leyes, que luego Liam presentaba en el congreso. Por supuesto que no trabajaba sola, sino que compartía sus labores con un equipo de asesores de los cuales estaba ...
... a cargo. Era ella la que se reunía, al menos una vez por semana, con el diputado, para discutir los proyectos que estaban en marcha o para planear los nuevos. Su novio, Jonathan, era parte del equipo de asesores. Se habían conocido en el congreso. Joselyn lo quería, aunque muchas veces se planteaba si lo amaba, o si estaba con él “solo porque así se habían dado las cosas”. Últimamente se veían poco, y el sexo que ambos disfrutaban al principio se había vuelto monótono. Si bien Joselyn aún sentía cierta atracción física por su pareja, su deseo sexual hacía él iba en caída libre. No disfrutaba de sus besos, de sus caricias ni de sentirlo dentro. Muchas veces, mientras compartía la cama con él, solía pensar en Liam. Fantaseaba con que la poseía, con que la dominaba y con que era él quien realmente estaba adentro suyo. Era la única forma de llegar a los orgasmos. Jonathan ni siquiera lo percibía. Podría decirse que, en el último tiempo, el mundo imaginario sexual de Joselyn rondaba en torno a su jefe. Lo deseaba tan intensamente que solía tocarse pensando en él, y fantaseaba escenas sexuales mientras estaba despierta o dormida, mientras hacía sus actividades o no hacía nada. Pero ella jamás lo diría. Su moralidad y su estructurado sistema de creencias no se lo permitía. Su jefe estaba felizmente casado. Liam Brest, diputado de la nación, 5 años mayor. Un hombre alto, musculoso. Ojos color miel. Pelo castaño prolijamente peinado, y barba a tono. Joselyn pensaba que en otra ...