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La secretaria y el diputado
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Leogaba, Fuente: CuentoRelatos
... pero esto la excitaba. Les devolvió una sonrisa, una sonrisa cómplice disfrazada de su dulce timidez. –Buenos días, fue todo lo que pudieron decir los guardias mientras la admiraban. Los hombres la deseaban. No iba a aceptarlo, pero… Piso 1, ala oeste, Honorable Congreso de la Nación. “Dr. Liam Brest, diputado de la Nación” decía el cartel de bronce pegado a la izquierda de la puerta tras la que se encontraba una gran oficina común con los escritorios del equipo de Joselyn. Liam había modernizado las instalaciones con plantas, cortinas y muebles. Eran las oficinas más modernas del congreso. Las ventanas izquierdas daban a la calle, y a la derecha se encontraba la oficina de Joselyn, también con toques modernos y sofisticados, separada del resto de los escritorios por una puerta y pared de vidrio. Al fondo de la sala común, frente a la puerta de ingreso, había 3 ventanas interiores y una puerta de vidrio. De las 3 ventanas, 2 correspondían a la sala de reuniones (donde se recibían las visitas) y 1 al despacho personal del diputado, que quedaba separado del resto de los escritorios por la puerta. Casi siempre las cortinas americanas de las 3 ventanas estaban abiertas, y desde los escritorios se podía ver tanto la sala de reuniones como el despacho. Esa mañana, las 3 estaban cerradas. Joselyn entró a la sala, 8:10 de la mañana. Detrás suyo entró Jonathan, que la saludó apresuradamente. Jonathan no se detuvo ni un segundo. No la observó, no la olió, no la admiro. Le ...
... dio un corto beso, como quien no quiere la cosa, y siguió su camino. Joselyn no sintió frustración, de ninguna manera. Sintió ira. Sintió el peso de la rutina. Sintió el corto beso como un trámite más que había que hacer. Sintió que esa relación pronto iba a terminar, quizás con el invierno. Mientras Jonathan fue a su escritorio, Joselyn saludó al resto de su equipo. Habló brevemente de la importancia de ese día y mientras hablaba, mirando de frente al despacho del diputado, notó las corinas cerradas. Debía ser por la visita ¿Liam ya estaba allí? Liam… –Concéntrate, se dijo. Terminó con la oratoria y se dirigió a su oficina. Cuando abrió la puerta de vidrio lo sintió. Sintió su perfume, el perfume del diputado. Era inconfundible ¿Estaba alucinando? No. Era real. Ese perfume tan varonil. Madera, tabaco y cuero. Se parecía al de su profesor. Volvió a sentir cosquillas entre sus piernas y alrededor de su ombligo. Volvió cortar el pensamiento. – Puedo con esto, pensó. Definitivamente el diputado había estado allí. Joselyn siguió el rastro del perfume, iba directo hacia su escritorio. La presencia de Liam estaba por todos lados. Todo parecía tal cual como la había dejado al irse el día anterior, salvo por la foto. Una foto de ella con sus amigas en una playa del caribe. – A ti no te dejé ahí, susurró. A juzgar por el perfume impregnado en la foto, Joselyn habría jurado que el diputado la había tenido entre sus manos, y no solo eso, llegó a pensar que incluso que podría ...