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La secretaria y el diputado
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Leogaba, Fuente: CuentoRelatos
... de su amante. Acarició la curva trasera que se marcaba en su cintura, y afirmó la verga conta su culo, tan duro como el de él. Ella pudo sentir cada milímetro de su suave piel en contacto con la suya. Él nunca dejó de frotarse, de tocarla, de sentirla. Su erección seguía en el punto máximo, ya no podía más. Joselyn se movía dulcemente, ya como mujer, ya como gata. Él la agarró la fuertemente de las tetas, desde atrás, y la obligo a tirarse hacia adelante. Joselyn terminó con la cola levantada y los pechos apoyados en el escritorio. Era el momento. Ninguno de los dos podía soportar tanta calentura. Ella quería sentirlo dentro ¡lo deseaba hace tanto! y estaba a punto de suceder. Él solo pensaba en poseerla, en inyectarla con su hombría. El diputado le levantó nuevamente la pollera y Joselyn giró su cabeza para mirarlo. Era perfecto. Su cuerpo, su pecho, su abdomen. Podía ver la suavidad de su piel. Joselyn sintió como el diputado empezó a rozar todas sus partes con la punta de su verga, y la metió. Primero lento, casi con amor. Él sintió el calor y la humedad, y ella sintió como cada centímetro de él la penetraba; y la hacía sentir mujer, amante, infiel, puta. Ya no existía la culpa ni el miedo. Ya no había máscaras, no tenía que aparentar ni ocultarse, porque asumió lo mucho que le gustaba todo lo que estaba experimentando. Y gimió. Gimió sin importarle la gente que había del otro lado. Ni siquiera le importo que Jonathan estuviera escuchando. Gimió y ...
... gimió, mientras Liam seguía poseyéndola, ahora más rápido. Ya no quedaban rastros de dulzura, el hombre era más animal que nunca. Un animal que solo pensaba en poseer y en acabar. Quería volcar toda su semilla dentro de su hembra. Como era de esperar, Liam llegó al clímax, envuelto en un torbellino de fuego, sexo, pasión y sudor. Agarró firmemente las tetas de su amante, se quedó inmóvil sintiendo las cosquillas recorriendo todo su pubis y ella hizo el resto. Mientras el permanecía inmóvil ella se movió gatunamente sobre él, sobre su verga. El orgasmo no tardó en llegar, lo siguió la eyaculación. Tanta excitación hizo que el diputado acabara como cuando era adolescente. Se convulsionó sobre ella; y en ese momento, justo en ese momento, cuando la erección era máxima y Joselyn podía sentir la entrada y la salida del miembro de Liam, y el roce de este contra su clítoris y su zona G, alcanzó el (ahora sí) orgasmo más intenso de su vida. Un orgasmo que no podré describir con palabras. Sintió contraerse todo su cuerpo, sintió la energía sexual atravesándola y sintió a su vagina presionarlo todo, porque si, sintió que todo el diputado estaba dentro suyo. Y gimió. Gimió. 9:45 de la mañana. Suena el intercomunicador del despacho. Los dos amantes se estaban terminado de acomodar. Joselyn aún se sentía húmeda y agitada. La semilla del diputado se derramaba entre sus piernas. Había llegado el ministro. – Puedo con esto, pensó. Y su perfume. Siempre su perfume.