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Gritos de éxtasis y agonía en el callejón
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos
... mueva, de que no escape. Sus manos me agarran por los brazos, sus dedos apretando mi carne, recordándome que estoy a su merced. Puedo sentir su aliento en mi nuca, sus cuerpos presionando contra el mío, encerrándome en un abrazo de deseo y dominación. Exclama. ·“Qué bonito eres, casi una muñequita”. Comenta uno de ellos, su voz llena de lujuria. Quedándome sujeto tan solo por el tercer hombre, cuarentón corpulento, sujetándome por los brazos, como si fuera una llave de karate. El segundo hombre, con una sonrisa maliciosa, se acerca a mis pantalones. Sus manos, rápidas y hábiles, desabrochan el cinturón con un chasquido, el sonido del metal contra el metal resuena en el silencio. Exclamó. ·“Vamos a ver qué escondes ahí, pequeño”. Suelta, su tono burlón y excitado. Con un movimiento fluido, baja la cremallera, el sonido del cierre resuena en el aire, un sonido que parece anunciar mi rendición. Sus manos, ahora libres, se deslizan dentro de mis pantalones, sus dedos rozando mi piel, enviando escalofríos por mi espalda. Suelta. ·“Mira qué suave, casi como una chica”. Comenta, su voz llena de asombro y deseo. Con un movimiento decidido, me baja los pantalones, primero hasta las rodillas, luego hasta los tobillos. Me veo obligado a levantar un pie, luego el otro, para liberarme completamente del calzado. Arrojándolos al interior de uno de los contenedores. Sus manos, aún en contacto con mi piel, me ayudan a mantener el equilibrio, asegurándose de ...
... que no caiga. Ahora, estoy en ropa interior, mis pantalones tirados en el suelo, olvidados, mezclado con la basura. Dos bofetadas me hacen cooperar. Viéndome liberado del tercer hombre, que, con una mirada de lujuria, se acerca a mí, sus manos ya en mi tanga. Con un movimiento rápido y decidido, me lo arranca, rompiendo mi prenda interior, cayendo a mis pies junto a la camisa. Exclama. ·“Qué bonito culito”. Dice, dándome una nalgada que resuena en el callejón. El primer hombre, se ocupa de mis medias de esas, tipo ejecutivos. Con un tirón firme, me las baja, sus dedos rozando mi piel, enviando escalofríos por mis piernas. Suelta. ·“Qué delicado, casi como una princesa”. Comenta, su voz llena de burla y deseo. Me veo obligado a levantarlas, una por una, para liberarme de ellas. Las medias, ahora arrugadas y rotas, caen al suelo, echas harapos. Finalmente, estoy completamente desnudo, expuesto, vulnerable, y a merced de los tres hombres. Esos tres hombres, me miran satisfecho, dan un paso atrás, observándome, recreándose, apreciando la vista. Dice. ·“Qué delicia de cuerpo”. Susurra, uno de ellos, su voz llena de lujuria. Sus ojos recorren mi cuerpo, deteniéndose en cada detalle, cada curva, cada línea. Puedo sentir su mirada, intensa y penetrante, como si me estuviera tocando sin siquiera rozarme, sus ojos están llenos de lujuria y anticipación. Pienso que, ese acto de desvestirme, de arrancarme cada prenda, no es solo un gesto físico; es un acto de ...