-
Maldito (IV)
Fecha: 10/04/2026, Categorías: Gays Autor: marcusgzlez, Fuente: TodoRelatos
... en una cama para perros que te compraré. Ya sabéis como sigue la cosa, así que para que entrar en detalles. Desde entonces soy un perro literalmente y se ha añadido eso a mi rutina. Y con todos estos recuerdos volvamos al día de hoy. Estaba yo limpiando como os he dicho y Martín salió de la ducha y me llamó. Bien obediente fui a buscarlo a cuatro patas y me acerqué a él. —He pedido unas pizzas así que estate atento para abrir y recogerlas, pagas tú. Eso por supuesto también era así, yo pagaba todo. Cuando se agotaba mi dinero ya tiraba él de su dinero. Mi vida era una puta desgracia. Seguí limpiando y sonó el timbre. Me acerqué a la puerta y me puse los calzoncillos que tenía siempre en la entrada para abrir. Y allí estaba él, no me lo podía creer. Jaime llevaba la típica maleta térmica de donde estaba sacando la pizza, y en el suelo a sus pies el casco de moto. Llevaba una camiseta que le marcaba bastante musculatura y unos pantalones cortos que dejaban unas piernas depiladas al aire. Una barbita de unos días y un pendiente en la oreja izquierda remataban su aspecto chulito coronado de un pelo negro, cortito y despeinado. Me fue a dar la pizza y abrió los ojos sorprendido. Normal, también os digo, yo estaba casi en pelotas, con una erección notable, un collar de perro al cuello y luciendo mi cuerpo masculino y fibrado cubierto de pelo y sudor. Pero, ¿quién es Jaime? Supongo que es lo que os estáis preguntando. En mis primeros años de estudiante de ...
... económicas fue compañero de clase, aunque acabó dejando la carrera y se ve que había terminado de repartidor. La verdad es que le hice la vida imposible por maricón, todo hay que decirlo. Tan aspecto chulito y de macho y no escondía lo chupapollas que era. Me daba asco y siempre me encargué de hacérselo saber. Y sin embargo, ahí estaba yo bien humillado abriéndole la puerta y recogiendo las pizzas. Pensé que pasaría el mal trago y yasta. Nos mirábamos en silencio muy tenso pero nadie decía nada. Pagué y fui a cerrar la puerta pensando que todo había acabado, pero no, no se puede callar la puta boca. —Para lo hijo de puta que fuiste conmigo, ahora el que tiene pinta de maricón eres tú, ¿no? —dijo con una mirada de asco bastante profunda. —Yo…yo…—no podía hablar, mi amo no me había dado permiso. —¿No dices nada? ¿Ni una disculpa? Ese collar no es algo de heteros, que quieres que te diga. No me meto en tus juegos, pero ya te vale que me hiciste la vida imposible durante dos años hasta que lo tuve que dejar—dijo con rabia y casi llorando. Yo seguí callado aguantando sus reproches. Mi amo se acerca ante mi tardanza. —¿Qué pasa aquí? —¿Quién eres tú? —dijo Jaime sorprendido. —Martín, su novio—dijo mirándome con una sonrisa—¿y tú? —Un antiguo compañero al que tu novio le hizo la vida imposible por maricón, espero que contigo se porte mejor —Vaya que sí, lo tengo bien entrenado—dijo con una sonrisa maliciosa—¿a qué sí perro? —Sí, amo—dije con toda la vergüenza ...