1. Me enseñó un sexo que desconocía (1)


    Fecha: 13/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos

    ... quedé asombrada, hasta que una voz grave a mi espalda me dejó helada
    
    -“Si tenés dudas de para que sirve alguno de los “chiches”, preguntame”.
    
    -“Perdona, perdona” dije, roja de vergüenza, mientras su cuerpo me tapaba la ruta de escape. “No sé ni por qué hice esto”.
    
    -“Irina, no pasa nada. Son cosas para el disfrute y el placer. No es nada del otro mundo. Por mí, hace de cuenta que no te vi”, dijo, se dio media vuelta y se fue. Antes de salir del dormitorio agregó “Venía a decirte que vamos a servir el helado, bajá a comerlo” y siguió caminando. Yo respiré hondo y traté de parecer serena y tranquila cuando llegué a la mesa.
    
    -“Pobre Irina, se perdió buscando el baño”, dijo Ricardo al verme llegar y empezó una charla para sacarme del centro de atención mientras yo intentaba parecer normal.
    
    La cena siguió amena y entretenida, sobre todo porque el anfitrión era una persona agradable e interesante de escuchar. Y en todo lo que duró el encuentro, en ningún momento mostró un ápice de especial interés en mí, lo cual agradecí por un lado y (para que negar) me molestó bastante por el otro. En el resto de la semana no se lo vio para nada y, al otro sábado me lo volví a encontrar elongando en el mismo lugar. Aunque, tengo que confesar que me quedé espiando desde mi ventana del primer piso hasta que lo vi salir y fui tras él.
    
    Me saludó amablemente, hicimos juntos el trayecto y le propuse mostrarle un camino que se abría y terminaba en una especie de bosque junto al lago ...
    ... con reposeras de madera para descansar. Al llegar se hizo un largo silencio incómodo (por lo menos para mí) que él se encargó de romper.
    
    -“Irina, no quiero que estés incómoda conmigo por lo que pasó en la cena, Para mí el sexo es algo natural y solo tengo todo eso escondido de la vista porque la gente ve esas cosas como ¡¡wow!! un sátiro, o un pervertido, o ni sé que piensan. Para mí es como si hubieses visto mis corbatas o mis libros. Olvidémoslo, ¿te parece?”.
    
    -“Si… y no. Porque no me puedo olvidar. De mi imprudencia y descaro imperdonable ni de altura y calidad con que tomaste y resolviste la situación. Y, además, no sé si me quiero olvidar. Tengo más dudas que ganas de olvidarlo”.
    
    -“Pregunta lo que quieras. Te voy a contestar abierta y francamente”.
    
    Pobre, nunca tendría que haber dicho eso. Lo bombardee de preguntas que respondió con solvencia y conocimiento. Resulta que había dado varias charlas sobre sexualidad y era un estudioso del proceso del feminismo y entusiasta defensor de la libertad sexual. Conocía de sexo tántrico, me explicó el uso de muchos “juguetes sexuales” que ni sabía y de las modalidades del sexo. Tenía una visión sobre el sexo más como de una relación entre dos seres que desean gozar y mimarse que la típica del meta y saca de los pendejos. Me hacía acordar a mi catalán.
    
    Además supe que estuvo casado dos veces, sus hijos vivían en el exterior y ahora solo se dedicaba a escribir, hacer teatro, pilates, remo y pasear. Cuando llegamos y cada ...