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Mi primer beso negro
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: Ivan, Fuente: CuentoRelatos
... el ano con el tanga puesto. -Acerca tu cara y huele. Hice lo que dijo. Inspiré mientras mi nariz acariciaba su raja. Era un olor húmedo, algo sucio y agradable. Era un olor que mi mente decía que había que evitar, pero mi cara y mi polla querían que se impregnase en mi garganta. Solté un pequeño gemido y ella comenzó a bajarse el tanga. Separé un poco mi cara y mi pasar su tanga hacia sus rodillas. Puso su culo más en pompa todavía y me puse más nervioso aún. Su ano salió a la luz y me miró. Era un ano marrón oscuro que contrastaba mucho con sus nalgas. Ámalo…-dijo ella Acerqué mi cara a su raja, si dos besos en sus nalgas, otros dos más al lado de su ano en la profundidad de la raja y le di un beso en el culo. Estaba caliente y ella me respondió con un guiño. No aguanté más y le pasé la lengua ancha de abajo a arriba por todo el ojete. El sabor era intenso y caliente. Amargo y sucio. Afrodisíaco y embriagador. Inmediatamente le di otro lametón y otro beso. Ella se incorporó un poco me empujo con una mano hacia su culo. Le encantaba que amasen y adorasen su culo. Me restregó su ojete por toda la cara, por mi boca, mi nariz, mis ojos… Luego dejo de restregarme la cara y mantuvo la presión un rato. Aunque quería respirar, no tenía prisa por salir de allí. Cuando me soltó la cara, solo me la soltó un poco, para que aquella primera bocanada de aire violento para respirar la hiciese cerca su ano. Me llené la garganta del caliente hedor su culo y notaba la cara ...
... caliente y la nariz húmeda. Me soltó la cabeza y empezó a golpearme con la raja en la cara mientras se abría las nalgas. Veía su ano acercarse y alejarse, acercarse y alejarse, reuniéndose brevemente con mi boca, que aprovechaba a darle un lametón. Después de 10 repeticiones frenó su culo, pero no dejó de abiselo con las manos. Sujeté con mis manos con las suyas para mantener sus nalgas separadas, puse la lengua dura y fui a por él. Atravesé su ojete con mi lengua y el sabor se intensificó. Mientras haces eso, tu cara rebota en su raja y tu nariz respira de ella. Ella gemía ligeramente. La estaba convenciendo de que yo realmente amaba su ano. Disfruté del sabor intenso que sentía, que empezó a ser algo asfixiante. Paré para respirar, pero no alejé demasiado mi cara de su culo. Quería que ella viese que yo aguantaba lo que fuera. -Méteme un dedo- dijo Paula con una voz fría Lo repentino de su voz me sobresaltó un poco, pero cogí el dedo índice de mi mano derecha y lo introduje en su ano. No hizo mucha resistencia debido a la cantidad de saliva que había en su culo (incluso adentro). Aquella introducción me excitó más de lo que habría podido imaginar. Era increíble poder meterme en su culo. Todo un privilegio. Hurgué un poco con mi dedo en su culo y me dijo: -Sácalo y chúpalo. Sin dudarlo un instante, saqué poco a poco mi dedo de su culo y lo observé. Brillaba. No parecía sucio, pero brillaba más que si solo tuviese saliva a su alrededor. -Chúpalo ...