1. La Luz atrapada en una bombilla


    Fecha: 15/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Porthos, Fuente: TodoRelatos

    ... para agradar a Frank Miller, los claro oscuros acompañaban los latigazos de sangre que cada uno de los cuerpos derramaba al recibir el golpe oportuno.
    
    Ella decidió no gritar. Algo, en toda aquella sangría, le ponía cachonda.
    
    Los lamentos, quejidos, esfuerzos, de uno y otro se fueron a apagando en el transcurso de los minutos. Una de las sombras desapareció de la vista de ella; cayó a plomo, impelida como cuando la fuerza de la gravedad no encuentra obstáculos a su paso.
    
    Ella aguardaba expectante, y algo aterrorizada. De entre las cortinas que habían ocultado la violencia, emergió él. Tenía el rostro contraído, el labio partido, una ceja reventada, goteando un hilo de sangre que lo hacía parecer un guerrero precolombino. Pero todo ello quedó en segundo plano. Lo que ella veía en sus ojos era determinación. Una determinación fatalista prendida en la mirada que le insultaba al mismo tiempo que la halagaba.
    
    —No acostumbro a esperar tanto—dijo ella, semi desnuda, recostada sobre la mesa.
    
    —Me importa un carajo a lo que tú estés ...
    ... acostumbrada—respondió él, soltándose el cinturón y bajándose la cremallera de la bragueta—. No sé quién demonios eres. Ni que coño quieres de mí. Pero hoy, has tenido suerte. Hoy, eres mi derecho de conquista.
    
    —Que medieval—celebró ella, abriéndose de piernas, dejando a la vista un tanga negro con marcadas transparencias.
    
    —No me jodas con mierdas—acotó él, ciego de lujuria, y agarrándola por un brazo hasta darle la vuelta sobre la mesa—. Me vas a contar de qué va todo esto.
    
    La conminación de él actuó como revulsivo en ella. Dejándose hacer, acomodó la hendidura de sus glúteos entre su erección desatada.
    
    —¿Cómo sé que eres de fiar?—rezongó ella, dirigiendo las palabras sobre su hombro y entre crecientes suspiros.
    
    —No lo sabes—acotó él, entrando de un empellón en el húmedo sexo de ella—. Pero más te vale que a partir de ahora, no me ocultes nada.
    
    Lo que siguió fue una coreografía ensayada. Donde empezaba una y acababa el otro, era difícil de definir. Follaron como si se conocieran.
    
    Eso pasa, a veces. Y no hay nada que lo supere. 
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