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Clara y el fotógrafo
Fecha: 16/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: ilustrado, Fuente: TodoRelatos
... silencios cómodos. En materia sexual su vida era como la de tantos matrimonios de esa generación, tanto en frecuencia como en variedad. Con los años habían pasado del fragor inicial a convertir el sexo en algo esporádico e incluso pautado. Por otra parte, la inseguridad de Julián en ese campo siempre hizo que le costara proponer según qué cosas y las pocas veces que se había atrevido a pedirle a Claro algo distinto, como una mamada o probar el sexo anal, ella se había negado condicionada por sus experiencias pasadas y una especie de coraza de moralidad autoimpuesta. Pero las miradas ajenas a Clara eran un recordatorio constante de algo que Julián sentía latir en el fondo: que su mujer seguía despertando interés, y que él mismo se había convertido en un espectador más de esa belleza inadvertida. Julián empezó a refugiarse en el ordenador por las noches, donde conseguía aliviar su calentura pasando cada vez más horas delante de aquella pantalla. Al principio eran vídeos sin importancia, pero pronto se vio explorando foros donde otros hombres compartían fotografías y fantasías sobre sus mujeres. No sabía bien en qué momento esa curiosidad derivó en algo más personal: la idea, apenas susurrada en su cabeza, de que otros pudieran ver a Clara. No como él la veía todos los días, sino de una forma más… expuesta. Durante semanas, Julián se debatió entre la moral y la tentación. La idea de subir imágenes de Clara al foro lo llenaba de una sensación ambigua: por un lado, ...
... un peso de tracción; por otro, una corriente eléctrica que lo mantenía despierto por las noches. Al principio, se decía a sí mismo que no pasaría de una fotografía de sus manos, de su cuello, de la silueta difusa tras una cortina. Pero una noche, acalorado por lo que había visto en otros perfiles, abandonó las excusas y subió la primera imagen completa de Clara. No mostraba su rostro, pero sí su voluptuoso cuerpo cubierto con un bikini en una fotografía de la última vez que estuvieron en la playa. Las reacciones y comentarios no tardaron en llegar, centrándose fundamentalmente en el tamaño de sus tetas. Lo que empezó como un tímido experimento pronto se convirtió en un ritual. Julián empezó a fotografiar a Clara a escondidas y aprendió a capturarla en distintos ángulos, a aprovechar los descuidos de su mujer para congelar detalles con los que otros hombres pudieran excitarse. Y así, cada semana, las fotos se volvieron más atrevidas y, aunque nunca la mostró desnuda, sí llegó a enseñar suficiente para despertar el interés de todos aquellos pajilleros. Los comentarios que recibían lo calentaban de una manera como nunca había experimentado y se veía empujado a seguir. Pero después, en la soledad de la madrugada, tras haberse dejado llevar por el impulso y masturbado compulsivamente como cuando era un adolescente, le llegaba un bajón amargo, como si la excitación y la culpa hubieran pactado para dejarlo vacío. Una noche, mientras navegaba por uno de los foros que solía ...