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Efectos secundarios
Fecha: 16/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Daany20, Fuente: TodoRelatos
... garganta. Pero la principal salió como una exhalación: -Pero...¿Dónde es eso? Y sobre todo...¿Quien eres? -Soy Esu, el sanador de mi tribu. -contestó con su beatifica calma -Te encontré hace unos días en la falda de la montaña y decidí traerte aquí. Tenías un mal aspecto y por poco te mueres, pero por fortuna te atendí a tiempo. -¿Hace varios días, dices? ¿Cómo cuántos exactamente? El frunció el seño antes de responder. -En realidad fueron casi tres semanas, poco menos. Pero lo importante es que ya te estás recuperando. -¿Tres semanas? -Repetí en voz muy alta. -¡Es un montón de tiempo! Mis amigos deben haberme buscado desesperados... tal vez sigan haciéndolo...No puedo quedarme aquí. En serio gracias, pero debo regresar. -Si, por supuesto. -dijo Esu con cortesía- pero aún debes estar débil y el camino es largo. -Lo tomaré - sostuve sin pensarlo. De un tirón jale la cobija, pero ahí me percaté de algo que hacía rato no alcance a distinguir: estaba ataviada con una ropa interior muy breve, que mostraba mis carnes en toda su plenitud. Me volví a tapar en lo que le preguntaba por la ubicación de mis prendas. Su cara no mostró rastro de picardía o sorpresa cuando me explicó que, al atenderme había tenido que quitarme toda la ropa. Que la mayor parte de ésta estaba rota y sucia y la había tenido que enterrar. Sobre lo escaso de mi vestuario, me ofreció una disculpa y dijo que, cómo las mujeres de su pueblo no usaban ropa interior, le había pedido al ...
... costurero que me hiciera algo que me tapara, pero que él no había entendido con claridad, por lo que había hecho un reducido calzón y un sujetador muy ceñido. En tanto me aclaraba todo ésto sacó de su armario un vestido. Me lo entregó con toda naturalidad pero a mi me sorprendió el diseño. Parecía algo escotado de arriba -lo era- y un poco corto de abajo. Apretado en todo caso por el vientre y suelto por la falda. Me lo coloqué tan pronto le pedí que se volteara. Me sentía diferente, no muy cómoda con esa vestimenta que me parecía un tanto sexy, cuando yo estaba acostumbrada a usar ropa de alpinismo o informal. Además...en ese momento no lo pude comprobar, pero me dió la impresión de que me habían crecido los senos y los glúteos... -¿No tienes otra cosa? -le pregunté. Él volvió a disculparse, me dijo que esa era la forma en que se vestían las mujeres de su pueblo, pero que vería con el sastre si podía hacer otras prendas para mí. Después, me ayudó a levantarme, a dar algunos pasos y a intentar recuperar la fuerza de mis piernas. Caminamos así por la habitación, él cuidándome de no tropezar y yo procurando restablecer el equilibrio. Con todo, estar viva y completa era un milagro y así se lo hice saber. Y después, quise indagar un poco más. -¿Que fue lo que me hiciste? -Te sané- respondió, con la ingenuidad de quién no entiende la pregunta. -Y claro. Eso es evidente. Lo que quiero saber es exactamente como lo hiciste. Tenía expuesta la tibia y el hueso de la ...