1. Sexo con un señor de 65 años


    Fecha: 17/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Stephania, Fuente: TodoRelatos

    ... monstruo. Nada más meterla, me vino un orgasmo delicioso que me recorrió el cuerpo de arriba abajo, hasta el último pelo de mi cuerpo… Era increíble. Un hombre mayor me estaba llevando a unos orgasmos nunca conocidos por mí…
    
    Continuaba su bestial avance en mi cuerpo, hasta que mi coño se dilató al máximo y la punta de su rabo llego hasta el fondo de mi vagina, tocando la punta de mi matriz. A partir de ese momento comenzó el mete-saca más bestial de mi vida. Me follaba de una manera salvaje. Solo se oían mis sollozos, el chapoteo de su rabo en mi almeja y algunos comentarios que decía acerca de su nieta. Mientras me alcanzaba en cuarto y quinto orgasmo y enroscaba mis piernas alrededor de él, hundió su polla hasta casi traspasarme el vientre.
    
    Comencé a sentir un calor dentro de mí. Se había corrido. Se quedó encima de mí un rato, jadeando y respirando. Se desacopló y se tumbó boca arriba en la cama, a mi lado. Yo dejé caer las piernas, mientras notaba como la mezcla de flujo y esperma se deslizaba en mi vagina, pugnando por salir al exterior. Respiraba profundamente, mirando al techo y analizando lo que me había pasado, cuando el abuelo volvió a la carga.
    
    En un par de minutos se le había vuelto a empinar… Me agarró de la cintura y me puso de costado. Comenzó a pasar su resbaladiza viga por mis nalgas y de un golpe la volvió a introducir en mi mejillón… el salpiconazo fue de aupa… sonó como cuando tiras una piedra al agua… ¡Chof!… Y otra vez con el mete-saca, golpeaba ...
    ... mi útero y afuera, golpea mi útero y afuera, además, había hecho presa en mis tetas y me las amasaba como si su salvación fuera en ello…
    
    Perdí la cuenta de los orgasmos, solo recuerdo que tuve que hundir mi cara en el colchón porque me puse a gritar como una desesperada, gritaba y gritaba intentando ahogar mis aullidos, creo que deje de gritar y me puse a llorar de puro gozo, ni siquiera me di cuenta de que se volvía a correr salvajemente…
    
    Lo siguiente que me acuerdo es de él abuelo tumbado a mi lado diciéndome: “Pobrecita, pobrecita…” y acariciando mi pelo. Mire mi entrepierna y descubrí un emplasto mucoso y viscoso que se escapaba de mis labios para caer en la cama: Menuda manguera tenía… Mire a su entrepierna y lo que vi ya no pude dejarme indiferente… de nuevo estaba empalmado. Sin palabras. Volvió a montarme. La humedad era tal en mi coño que apenas había fricción y cada embestida era respondida por un salpiconazo sonoro… Mi útero era un puro orgasmo y se convulsionaba tanto que parecía que me iba a salir por el ombligo.
    
    Como ahora estaba encima de mí, aprovechaba para chuparme a base de bien los pezones, que estaban durísimos, tan duros que casi me dolían… Me encontraba con la boca abierta, incapaz de emitir nada más que débiles gemidos cada vez que el abuelo se hundía en mis profundidades. De nuevo y por tercera vez se hundió hasta que su punta golpeo con la pared de mi vagina.
    
    Comencé a notar los chorros a presión inundar mi vagina… se tiró casi un minuto ...
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