1. Sexo con un señor de 65 años


    Fecha: 17/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Stephania, Fuente: TodoRelatos

    ... eyaculando a golpes intermitentes… ¡Increíble! Se desacopló de mí con todo su cacharro pringado de crema… Mi coño estaba abierto al máximo, derramando la mezcla de su lefa y mis jugos… ¡Como me folle otra vez…! Le volví a mirar y claro esta… ¡De nuevo empalmado!… Esta vez no me pude callar:
    
    —¡Pero oiga (yo le llamaba de usted, educación ante todo) ¿No habrá tomado Viagra?
    
    —Nada de Viagra, hija mía… Todo natural… a mi difunta mujer la tenía por la calle de la amargura…
    
    “Y seguro que a tu nietecita también”, pensé. Mientras ya se incorporaba para darme caña por cuarta vez, esta vez tome el mando yo. De un empujón le tumbé boca arriba en la cama. Y me senté encima de él.
    
    —Le voy a dar una cosa que seguro no le dio su mujer… “ni su nietecita” —musité por lo bajo.
    
    Agarré su monstruo y lo apoyé en mi ano. Si habéis leído mis relatos, sabréis que por ahí me ha entrado casi de todo… Dejé la punta en la entrada y apoyándome en sus hombros, comencé a empujar poco a poco, rítmicamente. Notaba como mi esfínter se iba dilatando, poco a poco, como el alíen iba entrando en mi recto. Empujaba un mucho y me salía un poco. Así estuve hasta que los 25 o 30 cm de carne se alojaron a pleno en mis intestinos… En ese momento, me senté a horcajadas en él, mostrándole donde realmente tenía metida la polla hasta la empuñadura. Comencé la cabalgada… ¡Acojonante!…
    
    Era increíble la caña que me estaba dando un abuelo de 65 años… ningún tío joven me había hecho sentir lo que él… creo que ...
    ... a este paso me paso a ellos… Mi culo se había lubrificado de los juguillos que expelía su pene y se había dilatado lo conveniente… entraba y salía sin dificultad de mis tripas. Estuvimos así un buen ratito, 15 o 20 minutos, un polvazo de impresión, hasta que en una de mis arremetidas, levantó sus manos hasta mis tetas, me las estrujó como si intentara sacar zumo y con un débil gemido, abrió el grifo de la crema…
    
    Notaba el cosquilleo en los intestinos, el calor que ascendía y luego resbalaba hacia arriba… una corrida de un minuto de reloj… este señor no tenía pelotas, tenía un depósito… Al rato, detuve mis movimientos y me saqué el fláccido miembro del ano. Los grumos comenzaron a salir de mi ojete…
    
    Estaba destrozadisima… ¡Y yo que había venido a descansar!… Me recosté en su tripa, un poco voluminosa y cerré los ojos mientras notaba como los regueros salían de mis dos orificios, repletos y satisfechos… Abrí los ojos… ¿Qué os voy a contar?… La polla estaba erguida como un menhir, brillante y mucosa de las folladas y las corridas…
    
    Antes de que me reventara, no perdí la ocasión; agarre el cipote y me metí lo que pude en la boca. Oía como sollozaba el viejo de placer. Apretaba mis labios contra el tronco y ascendía, llevándome en mis labios la más deliciosa crema que jamás había probado… me tiré cerca de 2 minutos, pajeándole, amasándole los cojones y metiéndomelos en la boca hasta que comenzó el festín… ¡Que pedazo chorro!… El semen era líquido, cremoso y cálido… apenas ...
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