-
Los días vividos 6
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos
Llegué al restaurante. Lorena ya estaba sentada tomando un vino. La saludé y me fui hacia ella. En mi interior, en ese momento, luchaban dos Elenas. La que quería hacer caso a Alberto y acercarme a quien quería, y otra más mundana y simple. La que, por su culpa, por esa defensa ante Iván y esa charla que habíamos tenido, me había excitado. Me notaba extraña; no era un deseo exacerbado y urgente o de casi imperiosa necesidad. Sino algo más relajado y natural. Me di cuenta de que Alberto tenía algo que ver y que en otras circunstancias podría haberme pensado en irme a la cama con él. Era extraño de explicar. Quería ser consciente de mi estado, pero también debía dominarme. Estaba decidida a aguantarme, a pensar solo en Lorena y en mí, cuando en ese momento vi entrar a Fernando con una chica. Ellos no me vieron, pero yo les seguí con la mirada mientras Lorena bromeaba conmigo sobre lo que había hecho con Alberto. —¿Te pasa algo? ¿Te ha dejado noqueada? No me extraña, la verdad. Me parece un cañón de tío. —¿Quién? —pregunté distraída, todavía con la imagen de Fernando entrando y sonriendo a la chica con la que iba. —Alberto, ¿quién va a ser? —contestó Lorena casi sorprendida por mi pregunta. —No… ¿qué dices? —disimulé con una sonrisa un poco más tensa de lo que yo hubiera preferido—. Lorena —me adelanté a ella—, no me apetece hablar de Alberto, ni de Nacho, ni de nadie. Cuéntame tú. ¿Qué tal te va con Andrés? Mi amiga me refirió su nueva vida. Tenía un novio ...
... que estaba buenísimo, como yo misma pude comprobar el día que me lo presentó. Un tipo amable, cercano y que con mi amiga se comportaba muy bien. Me explicó que estaba reformando una casa en la playa y que iba muchos fines de semana a ayudarle. Que se encontraba muy bien con él. —Te has enamorado —le dije. —Como una tonta —me confesó. —Me alegro mucho por ti —le dije con una gran sonrisa. Lo sentía de veras y envidie a mi amiga. Recordé la escena con Iván y Raúl, las estupideces de Nacho y la gallardía y temple de Alberto. Mis reflexiones en el tren y que yo deseaba algo parecido a lo de mi amiga. —¿Sabes? —me dijo con la mirada algo distraída—. Me he dado cuenta de que colgar un cuadro o pintar una pared con quien quieres estar, es algo maravilloso. Seguro que habrá gente que piense que soy tonta, pero no me importa. Estoy en mi prime. —Se echó a reír. —La verdad es que… —resoplé—, te envidio. Quiero cambiar mi vida. Dejar de salir, de ir de cama en cama, de reírle las gracias a un idiota… Estoy harta de mí. Ella se quedó en silencio, mirándome. —¿Y Nacho? ¿Qué vas a hacer con él? Perdona, que ya sé que me has dicho que no habláramos de tíos… —No pasa nada. Al final… —respiré y miré al techo—, era inevitable. Nacho… —suspiré colocándome el pelo detrás de la oreja—. Voy a pasar completamente de lo que me diga o haga. —¿Estás segura? Eso ya lo he oído antes… Y terminaste con Javier, que tampoco es para tirar cohetes. Eso sí, están bastante buenorros. ...