-
Los días vividos 6
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos
... recordaba mi vida con él, no hacía mucho tiempo atrás. Recordé, como una de las últimas noches en que fuimos novios, quizá dos o tres días antes de que lo dejáramos, posiblemente cometí el mayor error de mi vida… Aquel día en un arrebato de honradez y madurez, le había dicho a Nacho que no podía follar con él, cuando me vestía y salía de su cama. Nacho no dijo nada y se limitó, como siempre a sonreír chulescamente. Por eso cuando llegué a casa vi a Fernando y me lancé, tonta y estúpidamente. —Fernando… ¿quieres que… follemos? Debo reconocer que aquello lo hice por compasión y represalia al recuerdo de la sonrisa despreciativa de Nacho. Intentaba compensar los cuernos recientes que le había puesto con Nacho. Yo había ido al salón con el pijama a medio cerrar y un ritmo de mentiras en mi corazón. También, además del sentimiento de lástima, albergaba una especie de necesidad por satisfacer o compensar a Fernando. Pensaba que si esa noche follábamos podríamos ser capaces los dos de superar los obstáculos que nos poníamos. Fernando se levantó y se me acercó. Me acarició el cuello y vi una mirada de duda, de interrogación por mi proposición. —¿Estás segura? —Sí. Quiero que hoy estemos juntos. Mi por entonces novio no dijo nada y se dejó llevar al dormitorio. Lo besé con ganas en cuanto se tumbó en la cama quitándose el pijama. Vi su polla, más pequeña y delgada que la de Nacho, y sin hacerlo aposta, aparté mi vista de ella. Me sentía culpable, porque en ...
... realidad quería sentir otro tipo de pene en mí, no podía negarlo. A pesar de ello, me obligué a hacerlo con él. A intentar compensarle por mis salidas nocturnas, infidelidades y escarceos. Aquello, me dije, podía ser el inicio para superarlo. Besé y lamí su pene. Me lo metí por completo en la boca succionando como si de esa forma lo pudiera hacer más grueso y largo. Me sentí egoísta, ridícula, pero ávida por conseguirlo. Deseaba disfrutar con Fernando, de verdad. Cuando lo sentí duro, me senté sobre él y me lo introduje con lentitud, dejando que se acomodara. Yo mantenía los ojos cerrados, intentando imaginarme otra escena, otra cama, algo que me transportara a un placer que Fernando también pudiera sentir, pero sin que percibiera la dificultad para satisfacerme plenamente. Empecé a cabalgarlo con suavidad, bastante despacio. Moviéndome muy poco, intentando que lo que él pudiera darme, fuera también lo que necesitaba. Continuaba con los ojos entornados, casi cerrados, recreándome en alguna escena creada para esa situación. Compuse un puzle de imágenes de Nacho en aquella cama, para excitarme al máximo. Intenté también acelerar el ritmo para ver si me llegaba algo más que un ligero gusto y una sensación que se quedaba solo en agradable. Quería arañar un placer que yo sospechaba complicado de conseguir. Fernando me hizo girar me tumbó y él se colocó encima de mí, en la postura del misionero. Creo que intuyó que me faltaba algo y empezó a apretar con sus caderas lo más ...