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El siguiente relato puede ser cierto o ficticio querido lector, Me llamo Ingry tengo 30 años, en esta ocasión contare mi inicio en el sexo y
Fecha: 20/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Autor: Johan19, Fuente: SexoSinTabues30
... manos se deslizaron por mi cintura, y sentí sus dedos calentar la tela de mi vestido. Me acerque mas a el, mi cara ahora a la altura de su abdomen. Pudo notar que mi respiración se aceleraba, mi pecho se levantaba y bajaba mas rapidito de lo normal. Con la punta de su dedo, empezó a dibujar círculos en mi cuello, haciéndome cosquillar y mi piel se erizó. «¿Por que no me dejas que te muestre lo que un verdadero hombre sabe hacer?» – propone con la confianza de un leon que acaba de cazar su presa. Mi respiración se corto, mi corazón latió mas rápido aun y mi mente empezó a crear imágenes en mi mente que me llenaron de un calor que no sabia que existía. «¿Que quieres que haga?» – le dije con una dulzura en mi tono que me asustó. El sonrió y me acercó aun mas a su pene que ya se había endurecido de veras. «¿No lo has notado, Ingry?» – dijo, acariciando mi mejilla – «Ya no eres la niña que jugaba conmigo en el patio, ahora eres una hermosa jovencita que merece sentir lo que la vida adulta realmente es.» Sus dedos se movían por mi cuello y bajaron a mi vestido, deslizándose por la tela que me cubría el pecho. Mis ojos se cerraron de placer, no podía creer que estuvieran en la realidad, que mi imaginación no estuviera corriendo mas rápida que la realidad. El movía sus dedos con habilidad, acariciando mis pezones a través del vestido, haciéndome jadear suavemente. Sus manos bajaron mas, a la altura de mi cintura, y sentí la presión de sus dedos, desabrochándome el ...
... vestido con la destreza que solo los que saben lo que buscan poseen. Con un movimiento rápido, me desabrocho el vestido, y lo dejo caer a mis pies. Estaba desnuda delante de el, mi pecho respiraba agitado, mis tetas pequeñas se erguían con cada inhalación que tomaba. Libardo me miraba fijamente, sus ojos brillando con deseo. Me acerque mas a el, mis manos envolvieron su miembro, que palpitaba en mis manos. El cerró los ojos y soltó un suspiro. Su respiración era jadeante, su abdomen se movía con cada respiro que tomaba. Empiezo a masturbarlo lentamente, acariciándolo con cuidado, mis dedos recorriendo cada centímetro de aquello que era tan desconocido para mi. El gruño de placer y me empuja contra la pared del baño. Sus manos se mueven por mi espalda, bajando por mi espina dorsal, haciéndome cosquillar. Con un movimiento repentino, Libardo me levanta y me sienta en la regadera. Su verga apuntando directo a mi cara. «¿Sabes lo que tienes que hacer?» – me mira con la mirada del deseo, mi respiración se agita. «Si, lo se» – respondo sin saber si mi propia boca me traicionaría. Comienzo a chapársela, su pene grande y duro en mi boca, mi saliva mojando su piel calienta. El gusto de su piel me emborrachó, mi boca se movió por si sola, saboreando cada centímetro de aquello que se movía entre mis labios. Sus gemidos se escuchan en el silencio del baño, mi corazón latía al ritmo de la masturbación. Su miembro se balanceaba con cada movimiento que yo hacía. Me levanta la barbilla ...