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El siguiente relato puede ser cierto o ficticio querido lector, Me llamo Ingry tengo 30 años, en esta ocasión contare mi inicio en el sexo y
Fecha: 20/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Autor: Johan19, Fuente: SexoSinTabues30
... quisiera que se detuvieran un instante, que se quede adentro mío. Pero el no para, su ritmo se acelera, sus manos aprestan mi cintura, levantándome cada que se adentra en mi. Siento que mi mente se desvanece, que la realidad ya no es mas que el y yo, aquel baño, la penetración que me acompaña. Mis gritos se hacen mas fuertes, mi cara ya no es mas que un espejo de placer. La fiesta sigue afuera, la gente ríe y se divierte sin saber lo que estoy viviendo, sin saber que mi inocencia se desvanece en cada metida que el da. El me mira, sus ojos llenos de satisfacción, me acaricia la cara y me besa el cuello. Su aliento caliente me da la vida, me da la energía para continuar. Sus manos bajan por mi espalda, mis nalgas se levantan y caen con cada embestida que da. Siento que mi primer orgasmo se acerca, la presión en mi vagina se acumula, mi clitoris palpita con cada caricia que le da. «Ahh, si, si» – grito, sin importarme el ruido que estamos haciendo. El me escucha y se apresura, su ritmo se torna salvaje, animal, el deseo que sienten los dos se transforma en un baile de pasión sin control. Mis uñas resbalan por la baldosa, mi espalda se arquea, y el me sujeta con mas firmeza. La sensación de que me estoy a punto de venir es incontrolable, mi pecho se levanta y baja mas rapidito, mi respiración se agita. El me mira con ojos que parecen quemar, su sonrisa se ensancha y da un ultimo empujón, que me envía por el abismo del placer. Grito, mi vagina se contrae, siento la ola ...
... del orgasmo recorriéndome el cuerpo, la electricidad en cada poro de mi piel. Libardo se detiene, sus ojos se cierran, y su miembro se empieza a mover con mas frenesí, sabe que estoy en el clímax y el quiere disfrutar de el. Su aliento en mi oído me enloquece, siento sus dientes clavándose en mi cuello, en mi hombro, en mi pezón. Grito mas, mas intenso, mas descontrolado. El empieza a moverse de nuevo, mas rápido, mas duro. Mi primer orgasmo con un verdadero pene, mi primer orgasmo que no es solo en mis manos, mi primer orgasmo que no es solo en mis fantasías. El me llena con su semen, mi vagina se contrae alrededor de el, tomando todo lo que el me da. Me siento sucia, sucia y usada, y me encanta. La eyaculación de Libardo me provoca un cosquilleo que se expande por todo mi abdomen, bajando por mis piernas, que ya no sienten el piso. El se queda quieto, adentro mío, jadeando, la cara roja, la barba mojada por mi sudor. Me mira, y en sus ojos veo la duda. «¿Estas bien?» – me susurra. «Si, estoy mas que bien» – le respondo con una sonrisa, que se me escapó sin querer. El sonríe y me besa en la boca, su sabor a mi propia humildad. Nuestros cuerpos se desprenden, mi vagina se sienta vacía al salir el. Me mira y me da una palmada en la nalga. «Vamos, que la fiesta sigue afuera» – me dice con un tono que ya no era el del seductor, era el de un amigo que ya ha cumplido su deseo. Me siento insegura, no se si salir del baño o si continuar ahí, desnuda y a la merced de mi ...