1. Mi dócil sobrinito bebé IV


    Fecha: 21/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Incesto Autor: Cairo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... y con una cabeza brillante y sin circuncidar.
    
    Hablándole ya casi en el oído, le dije que los niños no tienen ataduras, hacen las cosas que les gustan sin complicarse. Atilio asintió a mi afirmación. Quizás debemos ser un poco como ellos, agregué, acercándome lo suficiente como para rozar su mejilla con mis labios, el se giro lento y nerviosamente hasta que nuestros labios acabaron rozándose, encontrándose en un beso caliente y hasta desesperado entre dos machos alfa. Sentí su boca húmeda y su lengua enredarse con la mía, sus labios gruesos me comían la boca y los míos la suya. Nuestras manos buscaron entre las piernas los picos de cada uno encontrándolos duros y ya mojando la ropa interior. Nos apretamos fuertes nuestras vergas como a mi me gusta, al borde del dolor. Rápidamente nos desabrochamos los pantalones y liberamos la presión que tenían restregando nuestras vergas entre sí, era un juego de dominación, tratando de voltear al contrincante, pero ninguno cedió. Nos tiramos en la cama con desesperación, despojándonos de la ropa sin dejar de luchar con besos mordidos y agarrones en nuestras bolas y vergas, quedamos desnudos y en un movimiento de guerra nos giramos quedando la cara y boca de uno frente a la verga del otro, iniciando un desenfrenado 69, sentía como esa boca de macho se atragantaba con mi pene y al mismo tiempo el palpitar de las venas de su pico en mi boca y garganta. Con mis manos agarré ...
    ... esas nalgas duras y fuertes y muy velludas de un hombre robusto y él las mías, también trabajadas, redondas y más lampiñas, nos apretamos casi doliendo y después de un rato acabamos simultáneamente el uno en la boca del otro, era la primera vez que sentía el semen en mi boca, pero no dudé en tragármelo todo y Atilio hizo lo mismo.
    
    Quedamos exhaustos tirados en la cama mirando el cielo. Él se incorporó, se vistió ordenando su ropa a la ligera, nos miramos con la calentura todavía en nuestros ojos. “No podemos impedirles a nuestros niños que disfruten de esto tan rico” dijo con una mueca pervertida que me encantó. Por supuesto que no, agregué, debemos ser sus mentores y guías, aunque ellos ya empezaron, ahora tenemos que sumarnos nosotros. Él se agacho y me besó con un beso tierno pero caliente. Sabía que tú eras de los míos, agregó. Somos de los mismos, le dije, correspondiéndole el beso y guiñándole un ojo.
    
    Justo en el momento que Atilio se iba, entró como una tromba Caramelo a nuestra habitación, arrancando de su primo que lo perseguía y que entró detrás de él. Atilio frenó a su hijo levantándolo en brazos, Caramelo a su vez se tiró a los míos, en el apuro no di cuenta que yo aún estaba desnudo, exhibiendo aun morcillona mi verga al aire. Ítalo se sorprendió y avergonzado ocultó su cara en los hombros de su papá, quien se retiro de la habitación sin antes cerrarme un ojo como despedida.
    
    @cairo1310 
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