1. El secreto del padre de mi colega - 4


    Fecha: 23/04/2026, Categorías: Gays Autor: Rafi, Fuente: TodoRelatos

    ... “Joder, papá, duele, pero… sigue,” su voz rota por la mezcla de dolor y placer. Manuel sale casi por completo, la punta brillante de sudor y saliva, y entra de nuevo, más profundo, el sonido húmedo resonando. Pasan minutos eternos, sus embestidas fuertes haciendo temblar la caja, el sudor de Manuel goteando en la espalda de Carlos, quien jadea: “Papá, es demasiado, pero no pares, por favor.” Manuel acelera, sus manos agarrando las caderas de su hijo, y gruñe: “Eres perfecto, hijo, siente esto,” corriéndose dentro con un rugido prolongado, el semen caliente llenando a Carlos, quien se estremece, atrapado entre el éxtasis y la confusión.
    
    Manuel se aparta, respirando pesado, y me mira. “Ven aquí,” dice, guiando a Carlos hacia mí. “Tu amigo te está esperando.” Carlos, aún temblando, me baja los pantalones, su mano en mi polla dura. “Tío, ¿sigues queriendo?” pregunta, su voz más segura. Le digo: “Sí, dame más.” Manuel, recuperándose, anima: “Fóllatelo, hijo, dale lo que sientes. Y tú, chúpamela.” Carlos se pone detrás de mí, lamiendo mi culo con su lengua húmeda, abriéndome despacio, su saliva goteando por mis muslos. Pienso que es increíble, y gimo: “Joder, sigue, métemela.” Él empuja su polla larga, entrando con cuidado, la punta abriendo mi agujero, y jadea: “Estás tan apretado, tío, me vuelvo loco.” Se mueve despacio, saliendo casi por completo, ...
    ... la piel brillante de sudor, y entrando de nuevo, más profundo, sus manos en mis caderas. Pasan minutos, sus embestidas creciendo, el sonido húmedo de su rabo llenando el aire. “Joder, tío, te siento por dentro, eres una pasada,” gruñe, acelerando, su cuerpo delgado chocando contra el mío con fuerza, el sudor resbalando por su pecho. Manuel, con su polla endureciéndose otra vez, se arrodilla frente a mí, diciendo: “Abre la boca.” Lo hago, y su rabo, aún húmedo de semen, entra, el sabor fuerte llenándome. Carlos me folla con intensidad, sus gemidos mezclándose con los míos, y Manuel guía: “Abre bien la boca, y tú, hijo, dale más rápido.” Carlos se corre dentro, su semen caliente inundándome, y yo exploto en el suelo, gimiendo. Manuel, con un gruñido, se corre en mi boca, y trago, el líquido espeso bajando por mi garganta.
    
    Nos sentamos en el suelo, agotados, entre las cajas. Manuel, con una sonrisa cansada, dice: “Siempre supe que había algo entre nosotros tres. Esto queda entre nosotros, y lo veo como algo que nos une.” Carlos, respirando hondo, añade: “Tío, me alegra que hayamos pasado por esto. Quiero seguir siendo tu amigo y estar más cerca de mi padre.” Yo, limpiándome la boca, respondo: “Esto ha sido una locura fuerte, pero mi vínculo con vosotros pesa más que cualquier cosa. Estoy dispuesto a seguir adelante y descubrir más, los tres juntos.” 
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