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Conseguí a mi cuñada con una historia de fantasmas
Fecha: 24/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Poleodos, Fuente: CuentoRelatos
... cerrada, pero a los pocos momentos, abrió sus labios, aunque no colaboraba demasiado. Comencé a meterle mano por debajo del camisón, hasta que terminé subiendo este a la altura de sus hombros. Sus tetas eran estupendas. –¿Me encantan tus tetas, te lo he dicho? –Ya me las has visto antes, –me respondió En realidad, no era la primera vez que las contemplaba, puesto que a veces, cuando íbamos a la playa todos, mi mujer y ella, solían quitarse la parte de arriba del bikini para tomar el sol. Por supuesto que las había visto, pero no era lo mismo. Ahora las miraba, estando solos en mi cama. Ella tenía el camisón subido hasta la altura de los hombros, de esta forma podía contemplar sus braguitas, también negras. Volví a besarla, y esta vez, besé también sus pechos. –Por favor José, piensa en la situación. Precisamente, la situación era lo mejor. El morbo era increíble, y mi picha, estaba ya a punto de reventar mi bóxer. Continué ocupándome de sus tetas, y en ese momento mi mano se deslizó por encima de su braga. No era un tanga, pero si bastante pequeña, con lo que apenas le tapaba la mitad de su culito. Le pasaba la mano, y ella continuaba negándose con palabras, aunque sus actos eran cada vez más sumisos. Volví a besarla. Esta vez, su lengua me correspondió. En ese momento, metí mi mano en el interior de su braguita, y comencé a tocarla. Tenía una mata de pelo enorme, estaba sin depilar, lo que sin duda era señal que no pensaba tener ...
... próximamente ninguna relación. Ella separó las piernas lentamente, mientras mi dedos se abrían paso entre su pelo para llegar a su rajita. –José, por favor, estás casado, mi hermana… uffff, por favor, para. –Su voz, se notaba cada vez más excitada. El pedirme que me detuviera, iba acompañado de unas piernas cada vez más abiertas, señal de que no lo estaba pasando nada mal. –¿Sabes cuánto tiempo llevo sin estar con un hombre? –Supongo que varios meses, –le respondí. –No, llevo tres años sin acostarme con un tío. –Me dejó helado. Alguna vez estuve con alguna chica que llevaba tiempo sin tener relaciones, y me gusta porque están ansiosas. A esta situación, se añadía el morbo de ser mi cuñada, la hermana de mi mujer. Mi boca mordía sus pechos, y mi mano se paseaba a sus anchas por su vagina. Eva comenzaba a estar mojada, y cada vez se sentía más integrada en el acto, menos culpable, y disfrutaba del momento. Paré unos segundos, y aproveché a quitarle definitivamente el camisón. Ahora ya hasta tenía parte de su colaboración. Levantó las manos para que pudiera sacarlos. Volví a meter mi mano entre sus piernas, y para mi sorpresa, fue ella misma quien se bajó las bragas. Su coñito era totalmente negro, fruto de ser morena natural, y rubia de peluquería. Ahí comenzó a entrar en acción y bajó mi calzoncillo. Mi pene salió disparado hacia fuera, como un bastón, totalmente erguido. Como una leona, saltó hacia él, y se lo metió en la boca. Lo chupaba con ansia, con ...