1. Un día intenso para Mi sumisa (5) - Final


    Fecha: 25/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DominanteMadriZ, Fuente: TodoRelatos

    Al ser una continuación de Un día intenso para mi sumisa, es muy recomendable leer las cuatro primeras partes para situarse bien en esta última entrega de este relato, que nació como un regalo y una búsqueda de compañeros de juegos. Si estáis interesados, escribidme.
    
    Al recomponerme, pude ver cómo la pareja que se estaba cambiando cuando entramos al vestuario se dirigía hacia la puerta en ese momento. Debían de haber estado observando toda la escena.
    
    —Vamos a ducharnos —ordené, sin darle opción.
    
    Entramos en la ducha. Yo, aún con la polla totalmente empalmada; y ella, en lugar de centrarse en la higiene, empezó a frotármela. Una sola mirada mía bastó para que recorriera el resto de mi cuerpo sin desviarse de lo que le había ordenado.
    
    —Vamos a la sauna; el calor terminará de relajarnos.
    
    La sauna estaba justo al lado de los vestuarios y de la piscina. Al entrar, observé a dos parejas entregadas a un juego sexual perfectamente sincronizado. Nos acomodamos en el lado contrario, viendo cómo las dos mujeres, de rodillas, se la chupaban al hombre de la otra pareja. Una orden rompió la calma:
    
    —Súbete, que te voy a follar —dijo uno.
    
    Ambos hombres se apresuraron a colocarse el preservativo, perdiendo la sincronización, que se recuperó en cuanto comenzaron a cabalgar sobre ellos sus parejas no respectivas, los gemidos encajando como un metrónomo… hasta que las corridas volvieron a romper el ritmo.
    
    Siempre me ha fascinado esa reciprocidad en el intercambio: “si mi ...
    ... mujer te la chupa, la tuya me la chupa a mí” o “si follas con ella, yo follo con la tuya”. Un juego tan egoísta como primitivo, pero curioso.
    
    Una de las parejas salió hacia la piscina, prometiendo encuentros futuros. La otra, más pragmática, se puso a analizar lo sucedido con frialdad, como si evaluaran una partida de ajedrez, despojando al momento de cualquier chispa de excitación que pudiera llevarles a un polvo posterior (de esos que tanto me gustan).
    
    Con una indicación, nos recostamos en los bancos de la sauna. Descansamos más del tiempo de permanencia recomendable.
    
    Nos incorporamos y dije:
    
    —Toma la llave y coge tu collar, la cadena, la mordaza… y ponte la cola de zorra. Te espero en la barra.
    
    Pedí dos botellas de agua. Cuando llegó, ya venía con la cola colocada y meneando el culo, exhibiéndose descaradamente. Me entregó sumisamente el collar y la cadena. Subimos. Al final de las escaleras, le puse el collar y enganché la cadena. Cogí la mordaza de su mano y le encajé la bola entre los dientes, ajustándola y centrando su posición. La miré fijamente a los ojos, recordándola nuestra señal convenida, asegurándome de que estuviera cómoda… o, al menos, capaz de aguantar lo que iba a venir.
    
    Recorrimos las estancias: yo tirando de la cadena, ella siguiéndome medio paso detrás, las manos entrelazadas a la espalda, manteniendo la tensión justa para que cada tirón le recordara su lugar. Su culo se movía rítmicamente, la cola oscilando como un péndulo que llamaba ...
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