1. Un día intenso para Mi sumisa (5) - Final


    Fecha: 25/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DominanteMadriZ, Fuente: TodoRelatos

    ... para eso, para que nos atienda a todos —dije, señalando el gel hidroalcohólico y los preservativos.
    
    La otra pareja, que seguía sentada en la cama, se levantó y se acercó hasta la repisa, echándose gel en las manos.
    
    En segundos, todos estaban alrededor de la perra, como un coro de depredadores.
    
    Uno de los nuevos hombres se colocó a su lado, y al verle colocarse el condón, el primero, que seguía con la polla en la boca, se retiró para dejarle sitio. La otra mujer, morena, empezó a manosearle las tetas, apretándolas y pellizcando los pezones con fuerza.
    
    —Retuérceselos, a esta perra le gusta que le retuerzan los pezones y que la insulten. Díselo, perra —dije, cogiéndole del pelo y sacándola la polla de la boca.
    
    —¡Sí! A esta perra sumisa le gusta que le retuerzan las tetas, que la insulten y que la usen —gritó Sandra.
    
    —Cómo te gusta estar rodeada, ¿eh, zorra?… que no tengas un segundo de descanso —susurré en su oído.
    
    Sandra turnaba las pollas en su boca y en sus manos; sacaba una, la seguía pajeando, gritaba, gemía y se metía la del otro. Todo mientras seguía con el brazo en su culo roto de perra y le retorcían los pezones. Su cara desencajada era puro placer y salvajismo; estaba al borde de correrse.
    
    —Ni se te ocurra correrte, perra —le advertí—. Hasta que no atiendas a todos y estés llena de sus lefas no te vas a correr.
    
    Ella soltó un gemido ronco de frustración, y eso solo hizo que todos redoblasen esfuerzos: manos, lenguas, pollas… trabajándola ...
    ... como si quisieran romperla.
    
    Pronto, uno de los hombres se colocó detrás de la morena y empezó a follarla de pie, mientras ella metía la boca como podía en el coño de Sandra. Eso obligó a que la primera mujer se agachase para seguir machacándole el culo con su brazo.
    
    Movía la cabeza para tragarse bien la polla, lo que producía un tintineo en su cadena. La baba colgaba desde su barbilla hasta su pecho; los pezones, duros y enrojecidos por los pellizcos. El columpio se balanceaba con cada embestida en su culo y cada vez que uno de los tíos hundía su polla en su garganta.
    
    —Joder, cómo traga esta zorra —bufó el que se la estaba follando la boca en ese momento, y Sandra reaccionó chupándosela con auténtica devoción para sacarle la lefa.
    
    Siguió embistiéndola contra su garganta más fuerte aún si cabe y soltó un gruñido ronco. Sacó la polla y, con mucho cabreo, tiró del condón justo cuando salió el primer chorro de lefa, que cayó lanzado sobre la cara de Sandra. Los siguientes chorros le empaparon el pelo, la frente y los labios, resbalando hasta su cuello.
    
    El otro no perdió tiempo: le agarró la cara llena de lefas con ambas manos y se la metió como queriéndosela sacar por la garganta, follándola la boca salvajemente con la polla brillante por el lubricante natural de su saliva. Sandra le miraba desde abajo con esa cara de zorra salvaje, tragando cada embestida con un gemido ahogado.
    
    —¡Abre más la boca, perra! —le ordenó, y ella obedeció, abriéndola totalmente para ...
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