-
Un día intenso para Mi sumisa (5) - Final
Fecha: 25/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DominanteMadriZ, Fuente: TodoRelatos
... dejarle entrar hasta el fondo. —¡Córrete en su cara, quiero más lefas en su cara! No tardó mucho. Apenas un par de minutos después, salió de su boca, se quitó el preservativo y comenzó a machacársela mientras Sandra le miraba fijamente a los ojos, tirando de sus huevos con fuerza, hasta que descargó toda la lefa, dejando su cara totalmente cubierta de chorretones que le caían por la barbilla hasta las tetas. Yo tiré de la cadena y ordené: —Sácale el brazo del culo y que se baje del columpio esta cerda. Obedeció de inmediato, sacó el brazo de su culo y Sandra se bajó como pudo, cayendo de rodillas al suelo, con la cara manchada y el pelo pegado por el sudor y la lefa. La rubia, que había estado observando desde un lateral, se acercó lentamente e intercambió una mirada cómplice con la primera mujer y, sin dejarla opción, se subió ella al columpio. Se colocó frente a la zorra, separando las piernas, agarrando las cadenas y acercando su coño empapado a su cara. Sandra no dudó ni un segundo: se lanzó a lamerla con desesperación, chupando cada pliegue y succionando el clítoris como si quisiera arrancarle un orgasmo de un solo golpe. —¡Así, zorra, más fuerte! —gemía la rubia, soltando las cadenas y agarrándole la cabeza con ambas manos, restregándole el coño por la boca. En pocos minutos, la rubia se arqueó hacia atrás, gritando y corriéndose contra su lengua, empapándola la cara. La mujer esta vez no esperó a que nadie se la adelantara: se abrió de ...
... piernas, de pie, agarró la cabeza de la perra y presionó su coño contra su boca mientras soltaba un gruñido grave. Sandra comenzó a lamerla, metiendo un dedo en su culo y mirándola con esos ojos de perra en celo. —¡Sí, puta, así… no pares! —gimió la mujer, y a los pocos minutos se corrió violentamente sobre su boca, sujetándole la cabeza para que no se apartara hasta que terminara de temblar. Sandra jadeaba con la cara empapada por las corridas y los jugos de las dos mujeres, con una sonrisa torcida y esa mirada de hembra satisfecha que sabía que todos estaban disfrutando. El tío que se estaba follando a la morena y todavía no se había podido correr, se la sacó y se acercó por detrás a Sandra, empujándola con desprecio hacia adelante. —Quiero follarle el culo a esta perra —y se la metió mientras ella bajaba la cabeza casi al suelo. Yo me coloqué frente a ella y, agachándome, le agarré la cabeza con ambas manos, metiéndome la polla directamente en la boca, quedándose a cuatro patas. Al momento, saqué la polla para oír lo que ella estaba deseando decirme más incluso que su corrida: —Dame mi premio, Amo. La volví a coger de la cara pringosa y le metí la polla hasta la garganta. Esta vez no la moví de allí hasta que no empezaron las arcadas y noté su boca más caliente por el vómito, que me disparó y me hizo empezar a follármela sin miramientos. Solté una mano de su cara y acompañé mis embestidas con azotes en el culo con todas mis fuerzas. —Pégale tú también, ...