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El círculo. Cap.29. La entrevista
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... respuesta de Abril, se viralizaron en TikTok con subtítulos en rosa. Una cuenta feminista la nombró La candidata que no pide permiso. Otra publicó una edición donde ponían su voz sobre una pista de Rosalía. En radio y televisión, otros periodistas cuestionaban el tono de la entrevista. “¿Preguntar cuánto cuesta la ropa a una candidata? ¿Es en serio?” En una cuenta privada de WhatsApp, César Serrano escribió a su jefe de comunicación: “Esto nos puede costar el debate. Que no lo repita nadie más. Encuentra algo, lo que sea.” Pero ya era tarde. Abril no había ganado un debate. Había encendido un temblor. __ Eran las cuatro y media de la tarde cuando la camioneta de Abril entró al estacionamiento trasero del Deportivo Oceanía. Desde ahí, lo primero que escuchó fue un retumbar grave, como si una ola estuviera empujando desde adentro. Era un mitin. Pero no uno cualquiera. Era el mitin. Organizado por las secciones del magisterio de la Ciudad de México, con respaldo de colectivos docentes, sindicatos independientes y hasta una delegación de jubilados. Un evento masivo, como no se hacía desde antes de la pandemia. Y, para sorpresa de muchos… con el nombre de Abril Barduján en el cartel principal. —Ya está hasta la madre de gente —dijo uno de los voluntarios con cara de susto. —No te bajes todavía —le pidió su coordinadora de agenda, con la voz entrecortada. Pero Abril ya había abierto la puerta. Una brisa densa la golpeó en la cara. Sudor, ...
... tamales, resistol de pancarta, pintura reciente y el sol filtrado entre lonas. Caminó los primeros veinte metros sin saber a dónde mirar: había gente saludándola desde todos los costados, camarógrafos, niños en hombros, mujeres con pancartas artesanales que decían “Educación sí, represión no”, y otras, más recientes: “ABRIL, VOZ DEL PUEBLO EN EL SENADO” La escolta personal intentaba abrir paso con discreción, pero era inútil. La masa quería verla. Tocarla. Aplaudirle de cerca. Una señora con mandil le agarró la mano y le puso una estampita de San Judas. Una adolescente le pidió una selfie con los dedos temblorosos. Un profesor de historia de la GAM le gritó: —¡Eres la única que habla por nosotros! ¡No nos sueltes! Tardó casi cuarenta minutos en llegar al templete. Y no porque hubiera un camino difícil. Sino porque no quería irse sin saludar a nadie. Mientras subía los escalones de metal, un grupo de tamborileros improvisados retumbó el aire con una marcha que parecía salida de otro tiempo. Había banderas ondeando. Altavoces chillando. Porras. La más fuerte: “¡ABRIL, ABRIL, ABRIL SENADORA!” Ella respiró profundo. Miró el mar de cabezas bajo el sol. Algunas personas se protegían con periódicos. Otras, con gorras rojas. Pero nadie se movía. Todos estaban viendo hacia ella. —Buenas tardes —dijo al micrófono, que apenas resistía el volumen del gentío—. Soy Abril. Soy una más de ustedes. Soy hija de maestras, sobrina de normalistas, hermana de todas las que han ...