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El círculo. Cap.29. La entrevista
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... enseñado con el alma y sin pizarrón. La ovación fue inmediata. No fue un discurso largo. Habló de Canales. De las escuelas rurales. De las listas de espera. De cómo el poder debe bajar del curul y sentarse en la banca escolar. Cada palabra era aplaudida. Cada pausa, coreada. Por un momento, sintió algo que no había sentido nunca. No era fama. Era algo más primitivo. Era vértigo con raíces. Al final, los líderes de las secciones sindicales la rodearon. Le pusieron un chal de manta con su nombre bordado. Le entregaron una carpeta con firmas de apoyo. Y un líder moreno, de bigote delgado y ojos filosos, le dijo al oído: —Te estamos apostando todo, compañera. No nos falles. Abril asintió. Pero no respondió. Porque temía que cualquier palabra rompiera lo que estaba sintiendo. __ La camioneta olía a sudor seco y gatorade. Ella se dejó caer en el asiento trasero, con la cabeza contra el vidrio y el cuerpo todavía temblando. Sacó el celular, sin pensar. Abrió WhatsApp. El chat de Damián estaba anclado hasta arriba. Grabó el audio en un solo intento, con la voz todavía agitada: —Fue una locura, amor... no sabes. Había miles, miles de personas. Creo que... no sé, diez mil. Gritaban mi nombre, me daban cosas, me abrazaban. No podía caminar. Tardé un chingo en subir al escenario porque me detenían en cada metro. Pausa. —Y fue hermoso. Fue... magnético. No sé cómo decirlo. Me sentí... viva. Grande. Pero también me sentí sola, amor. Porque todo eso, todo ...
... eso que vi hoy, todo eso que viví, me hubiera encantado vivirlo contigo. Pausa más larga. —Te extraño, bebé. Envió el audio sin escucharlo. Apagó la pantalla. Y se quedó viendo el cielo de la tarde, desde la ventana, mientras cruzaban hacia el siguiente evento. Dos horas después, el celular vibró. Un mensaje de voz, corto. —Te amo, Abril. Yo te extraño más. Ella no lloró. Pero sonrió. Como si su cuerpo supiera que esa guerra —de voces, de números, de ideologías— iba a ser larga. Pero que no la pelearía sola. __ El baño parecía un altar. Revestido en mármol claro, con toques dorados en las llaves, los espejos biselados y una tina tan blanca que reflejaba la luz tenue como si la estuviera esperando a ella, solo a ella. Valeria se miró un segundo más. Luego otro. La bata de satín color humo apenas cubría lo necesario. Debajo, su cuerpo era una tensión viva: la tanga negra se fundía con el tono de sus muslos; el liguero marcaba una silueta nueva, más honda, más llena. Sus pechos, más redondos, empujaban contra el encaje del sostén como si no les bastara el espacio. “Ya no soy esa flaquita de la universidad”, pensó, con una sonrisa irónica. “Ya no soy muchas cosas.” Tomó el celular. WhatsApp seguía abierto. Último mensaje enviado a mamá: "¿Dónde andas? Otra vez no llegaste. Solo dime si estás bien. No me gusta no saber de ti. No me hagas buscarte como la otra vez." Una sola palomita gris. Sin respuesta. Ni siquiera confirmación de lectura. ...