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El círculo. Cap.29. La entrevista
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... a no dejarme coger por cualquiera que me dijera que me quería. —¿Y sí te lo decían? —Todo el tiempo. Hasta que uno me embarazó con mentiras y el otro me divorció con verdades. Ximena se quedó seria. Mordió un pedazo de totopo suave. —¿Tú crees que... se puede tener sexo sin que se te meta en el corazón? —Sí. —¿Y cómo se hace? —Sabiendo que el otro no te lo está pidiendo como prueba de amor. —¿Y si sí te lo pide así? Míriam la miró. Lenta. Con cariño. —Entonces huye, Xime. Porque nadie que te quiera de verdad, te va a pedir que te desnudes para demostrarlo. —¿Y cómo sabes si alguien sí vale la pena? —Porque te escucha después de venirse. Ximena no habló por un rato. Tenía los ojos clavados en el plato, pero no comía. —¿Y qué haces cuando te gusta tanto alguien que sí te dan ganas de darle todo? —Te das una parte. Y guardas el resto para ti. —¿Siempre hay que guardar algo? Míriam se quedó pensando. Se sirvió otro poco de jamaica. Y asintió. —Sí. Siempre. Porque el día que se vayan —porque casi todos se van—, no te vas tú también. —Ya... —Y porque si te quedas vacía, después vas a andar llenándote con pendejos. Ximena sonrió. Era una sonrisa chueca. Cansada. —No eres tan mala dando consejos, ¿eh? —Gracias. Me entrené con libros de autoayuda y tequila barato. Cuando terminaron, Míriam recogió los platos. Ximena se quedó sentada, moviendo el vaso con hielo. —¿Oye, Míriam...? —¿Qué pasó, ...
... Xime? —¿Alguna vez estuviste con alguien que… te hiciera sentir así como... fuego, pero también miedo? Míriam se detuvo. —Sí. Y esa mezcla es adictiva. —¿Y qué hiciste? —Lo volví a ver. Una vez más. Y luego otra. Y luego entendí que el fuego puede ser calor o quemadura. Y que uno decide si se queda bailando o se sale antes de arder. Ximena no contestó. Pero algo en su pecho pareció bajar. Respiró mejor. Se levantó. Le dio un abrazo breve a Míriam. —Gracias por los chilaquiles... y por lo otro. —A la orden. También sé preparar molletes y frases profundas. —Qué miedo —dijo Ximena, riendo—. Pero te quiero. —Y yo a ti, estrella porno. —¡Ya no digas eso! Subió las escaleras. Míriam se quedó sola. Miró la taza vacía. Y dijo en voz baja: —Ojalá le dures poquito, cabrón. Porque si le rompes el corazón… te vas a topar conmigo. __ Helena cruzó el jardín como quien vuelve a una casa que ya no le pertenece. La comida de “evaluación” del Círculo se realizaba siempre al aire libre. Por tradición. Bajo el ficus de ramas abiertas, donde las mesas de madera maciza se ordenaban en forma de media luna, donde los manteles eran blancos con bordes bordados en hilo carmesí, y donde, sin excepción, las decisiones se cocinaban entre vino tinto, platos de cordero tibio, y sonrisas que nunca decían toda la verdad. No había cámaras. Pero todos sabían que lo que se decía ahí… se escribía en piedra. Esta vez, Helena no estaba en la mesa principal. No le habían dicho ...