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El círculo. Cap.29. La entrevista
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... cintura. Lorenzo ya no hablaba. Su pecho subía y bajaba, lento. Pero cuando Valeria cerró los ojos, todavía lo sentía. Su erección seguía ahí. Como un secreto obstinado. Como si el cuerpo de él aún quisiera decir algo. Y ella, entre el amor, el poder y el presentimiento, se dejó llevar por el sueño. __ La mochila estaba tirada en el sillón del estudio. No era raro. Ximena llegaba con la cabeza en otro lado y soltaba todo donde fuera: libros, suéter, audífonos, llaves, chicles… Era como si su vida no cupiera en un solo cuerpo. Míriam había bajado temprano esa mañana. Buscaba un cuaderno viejo donde apuntaba gastos, recetas, nombres de vinos baratos que parecían caros. Al abrir el cajón del buró, junto a la mochila de Ximena, se cayó una libreta rota. Y entre las hojas mal pegadas, algo cayó al suelo. Dos envolturas plateadas, arrugadas. Usadas. Condones. Vacíos. Míriam los miró unos segundos. No dijo nada. No los tocó. Solo los pateó suavemente con el pie hacia la esquina del sillón. Y se quedó parada ahí, inmóvil, como si el tiempo se hubiera detenido. “Esto ya pasó. Esto ya pasó.” Se fue a la cocina. Y decidió hacer chilaquiles. De los buenos. Verdes. Con cebolla morada, crema, aguacate. Y frijoles con epazote. Y agua de jamaica. Porque si vas a hablar de sexo con una niña que no es tu hija… mínimo que esté rico. __ A las 10:42, Ximena bajó las escaleras con un short que apenas calificaba como prenda. Una camiseta blanca sin brassier. Y el ...
... cabello recogido como con prisa. —Hola —dijo, sentándose en la barra. —Hola, estrella porno. Digo, estrella universitaria —le lanzó Míriam con media sonrisa, mientras servía los chilaquiles. —¿Qué pedo contigo? —Nada, nada. ¿Quieres café? ¿O ya desayunaste con algún fuckboy? Ximena se congeló. Levantó una ceja. —¿Tomaste de mi café o de mis condones? —¡Ah, entonces sí eran tuyos! Ximena se tapó la cara con las manos. —¡No mames, Míriam! ¡Qué oso! —¿Oso por qué? ¿Por coger? ¿O por coger y dejar la evidencia como si fuera trofeo de guerra? Ximena se rió, nerviosa. Pero no huyó. Míriam le sirvió el plato con la elegancia de quien acaba de lanzar una granada en la mesa y luego pone servilletas. —Te iba a preguntar si ya sabes todo de sexo, pero claro que sabes. Ya tienes 18. Ya naciste con Wi-Fi. —Ajá. —Pero... lo voy a decir de todos modos porque tengo la edad para decir cosas inútiles: cuida tu cuerpo, ponte condón siempre, bla bla bla, si usas pastillas no mezcles con antibióticos, no confíes en que los güeyes “ya se la saben” porque no se saben ni limpiarse bien el pito... Ximena soltó una carcajada. —¡Güey! ¡No digas pito! —¡Pues cómo se dice ahora! ¿Verga inclusiva? —Dios mío... Comieron unos segundos en silencio. Ximena se chupó los dedos. —Tú cogías mucho a mi edad, ¿no? —Más que ahora, eso seguro. —¿Y luego qué cambió? Míriam se limpió los labios con una servilleta de papel. Y luego bajó el tono. —Aprendí ...