1. Un pecado inolvidable


    Fecha: 29/04/2026, Categorías: Confesiones Autor: Adribdjz, Fuente: TodoRelatos

    Le estoy cogiendo el gusto a esto de escribiros algunas de mis historias, la verdad que nunca me había atrevido a plasmarlas con palabras a pesar de ser un usuario recurrente de esta página durante años, agradezco el recibimiento y me gustaría que cualquier experiencia, anécdota o en definitiva si quereis conversar conmigo e intercambiar historietas, no dudéis en escribirme al correo cozyrain66@gmail.com, por último insistir en que todo lo que cuento es real, lo único que cambio son los nombres por protección, ahí os cuento la siguiente.
    
    Esto pasó hace unos 4 o 5 años, por aquel entonces tenía el cuerpo esculpido por horas en el gimnasio, la verdad que estaba en “mi prime” como se dice ahora, siempre he ligado sin mucho esfuerzo, no porque me crea un Adonis, sino porque hay algo que parece encenderlas, y ella, Clara, la novia de mi amigo Javi, no era la excepción.
    
    Clara era un volcán. Bajita, apenas metro sesenta, con una melena pelirroja que brillaba como el fuego bajo el sol. Sus pecas salpicaban su rostro como constelaciones, y su cuerpo… joder, su cuerpo era de los que te hacen girar la cabeza. Su culo, redondo y firme, parecía desafiar las leyes de la física, siempre enfundado en vaqueros ajustados o faldas cortas que dejaban poco a la imaginación. Sus tetas no eran grandes, pero tenían una forma tan perfecta, tan estética, que todos en el grupo bromeábamos a sus espaldas sobre lo mucho que nos volvía locos. Javi, mi amigo, no era precisamente un galán. Buen ...
    ... tío, pero desgarbado, con poco estilo. Siempre nos sorprendía que estuviera con una tía como Clara, y más cuando su relación empezó a tambalearse.
    
    Ella y yo llevábamos meses en un juego silencioso. Un like en mis stories de Instagram, siempre alguna foto sin camiseta después del gym, Yo le devolvía el gesto, dándole like a sus fotos: ella en bikini, con ese culo que parecía gritar “mírame”, o con camisetas que dejaban entrever el contorno de sus pezones. Era un coqueteo inocente, o eso me decía a mí mismo, hasta que un día me la jugué.
    
    Estábamos mensajeándonos, una conversación tonta que empezó con una broma sobre una story suya. “Joder, Clara, cada día subes fotos más peligrosas”, le escribí, con un emoji de fuego. Esperaba un “jaja” o que lo dejara pasar, pero respondió: “¿Peligrosas? Si quieres peligro, vamos a tomar algo”. Mi corazón dio un vuelco. Sabía que Javi y ella estaban en una mala racha, pero esto era cruzar una línea. Y, joder, qué ganas tenía de cruzarla.
    
    Quedamos en un local pequeño, uno que ella frecuentaba con una agrupación de amigos músicos. Era un sitio oscuro, con luces tenues y música suave, perfecto para perderse. Clara llegó con un vestido negro ajustado, el escote justo para dejar ver el inicio de sus tetas perfectas y el dobladillo subiendo lo suficiente para que su culo pareciera una obra de arte. Suelo ser una persona tranquila, pero recuerdo perfectamente que aquella noche llegué sudando sin parar de los nervios, nos sentamos en una mesa ...
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