1. ¡Estás embarazada!


    Fecha: 01/05/2026, Categorías: Intercambios Autor: Lecter100, Fuente: CuentoRelatos

    ... fazendo?”. Por ubicado, el esposo se calló la boca. Sería así el masaje, pensó.
    
    Enseguida, con absoluta impunidad y como si Rodolfo no existiera, el mulato bajó su mano derecha y la apoyó abierta encima de la bombacha de la mujer. La dejó allí mientras con la otra mano seguía amasando los senos. Como si estuvieran intercambiando mensajes en Morse, los dedos del joven presionaban sobre el pubis, y Vanina respondía alzando su cadera.
    
    “¿Posso?” preguntó Thiago, y ella, que apenas comprendía el portugués, entendió claramente que querían bajarle la bombacha. Estaba muy excitada, y esta era una oportunidad única. Lo miró a Rodolfo, con cara de culpa y le preguntó también, “¿puedo?”
    
    “¿Qué cosa Vanina, qué cosa podés?”
    
    “Me quiere tocar ahí”
    
    Capítulo 6: Ya no hay marcha atrás
    
    La mano de Thiago se había movido unos centímetros más abajo, siempre sobre la bombacha, y empezó a apretar muy despacio con los dedos. No estaban sobre la vulva, pero casi, y Vanina los necesitaba desesperadamente más abajo.
    
    “Dale”, le dijo ella al negro antes de que Rodolfo diga algo, y Thiago agarró los bordes de la bombacha para empezar a tirar de ella hacia los pies. Cuando Vanina alzó su cola para ayudar, Rodolfo comprendió que había perdido, ese mulato iba a tocar la intimidad de su mujer.
    
    Ella quedó acostada boca arriba, totalmente desnuda y con un enorme negro al lado. “Sólo una paja Vani, que te toque y nada más” dijo el esposo, muy preocupado por este masaje ...
    ... profundo.
    
    Thiago subió su mano izquierda al cuello de la mujer y metió con poca delicadeza su dedo índice de la mano derecha en la empapada vulva de Vanina. Ella era algo estrecha, pero estaba tan mojada que ese dedo, y el dedo medio que lo acompañó enseguida resbalaron dentro sin problemas. El joven no era un genio masturbando mujeres, pero entre las hormonas alborotadas, la falta de sexo y los masajes, cualquiera que tocaba esa concha iba a encontrar fácilmente un orgasmo. Encima los dedos eran los de un adonis negro de un metro noventa. Cómo no iba a acabar así de fácil.
    
    El mulato se sorprendió cómo había conseguido todo en tan poco tiempo. Se quería coger a esa hembra de cualquier modo y si se apuraba llegaba a hacerlo antes del siguiente turno. Ella estaba totalmente entregada y él la había hecho gozar, ahora le tocaba a él.
    
    Se aflojó el pantalón y se bajó el slip en un solo movimiento antes de que cualquiera en la habitación tuviera tiempo de reaccionar.
    
    “Pará, pará, ¡qué hacés!” gritó el esposo, y trató de empujar al morocho que se lo sacó de encima con una mano, sin violencia, pero indicando quién mandaba ahí. Entonces Rodolfo le habló a su mujer “Vanina, no. Solamente una paja. Vanina por favor!” pero ella estaba bajando de su orgasmo y vió al lado de la cara una hermosa verga negra, grande como las de las películas, ancha, larga y con las venas muy marcadas.
    
    “Dios mío” dijo Vanina, y acercó su mano al majestuoso pene, dudando en tocarlo. El mulato lo resolvió fácil, y ...
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