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¡Estás embarazada!
Fecha: 01/05/2026, Categorías: Intercambios Autor: Lecter100, Fuente: CuentoRelatos
... acercó la pija directamente a la cara de ella; que seguía acostada, con dos dedos dentro de su concha y mirando hacia el costado donde estaba el masajista, y de fondo su esposo. Vanina agarró suavemente la poronga desde la cabeza y la trajo a su boca. Estaba decida a agradecerle al joven el orgasmo que le acababan de regalar. Le dio un beso suave y después trató de meterse entero – sin éxito – el gran pedazo de carne. Pasó la mano por abajo de las bolas y sujetó al joven con una mano en la cola. Con la otra mano masturbaba la pija en su boca. Rodolfo estaba mudo. También se impresionó con la big black cock. Era como las de los videos porno. Pasaron algunos segundos hasta que asoció que esa BBC estaba siendo chupada por su esposa. Capítulo 7: La traición Rodolfo decidió que era demasiado, pero nadie había obligado a su mujer a hacer nada, por lo que se paró y se fue en silencio hacia la puerta. Vanina lo vio con el rabillo del ojo y sin dejar de saborear la poronga del negro le hizo un gesto de que espere con la mano que tenía sujetando el culo del negro, pero Thiago aceleró el movimiento de sus dedos sobre el clítoris y ella acabó fuerte por segunda vez. Mientras Vanina chupaba, su adorado esposo salía por la puerta de la habitación del spa. Rodolfo empezó a caminar hacia su cuarto con absoluta impotencia, sentía que esos cuernos eran su culpa, la había descuidado mucho y la pobre estaría caliente. ¡Pero cómo iba a poder cogérsela si estaba embarazada y ...
... estaba su propia hija en el vientre! Y en cuanto llegó a ese pensamiento volvió a la sala de masajes corriendo. Ese negro no se iba a coger a su esposa de ningún modo. Entró de improviso a la habitación y poco había cambiado, ella seguía mamando la pija negra y Thiago acariciaba su cabeza. “Basta Vanina vamos” pero su esposa volvió a hacerle señas de que espere. Ella quería devolverle el orgasmo al negro, y ya no pensando en el masajista, sino para saber que lo podía hacer gozar. Que ella también podía hacerlo acabar. Sin embargo ya le está doliendo la mandíbula y el pene seguía tan duro como cuando empezaron. El esposo se acercó tanto a la pareja que Thiago pensó que él también quería pija, y como no le atraían los hombres se alejó un par de pasos hacia atrás y fue a servirse agua del dispenser. Rodolfo aprovechó el momento, se agachó al lado de la cama y quedó cara a cara frente a su mujer. “Perdoname Vani, es mi culpa. Vamos por favor” Ella lo miró seriamente. Estaba procesando todavía lo que había pasado y pensando en qué decirle a su marido cuando de repente abrió los ojos muy grande. Rodolfo miró hacia los pies de su mujer. El masajista se había subido a la cama y estaba en cuclillas encima de la vulva de Vanina. Había empezado a frotar la cabeza del pene contra los labios vaginales de ella. “No no” dijo ella, “no por favor no”. Rodolfo trató de pararse pero se cayó sentado y se quedó allí, mudo. “No Thiago, mejor no” decía Vanina, mientras el mulato ...