1. De tal astilla, tal palo


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Xella, Fuente: CuentoRelatos

    ... las nalgas, así como su coño, que se veía claramente empapado. La madura mamá estaba paralizada, no sabía si entrar y parar lo que estaban haciendo, o irse y hacer como que no había visto nada. En vez de eso se mantuvo de pie, inmóvil, detrás de la puerta, observando. Una extraña sensación de alivio ocupaba la mente de Estela al pensar que Miriam y Jamaal no tenían nada entre ellos.
    
    El joven estaría durmiendo en el sofá, totalmente ajeno a la escena que se estaba desarrollando en la planta de arriba. La imaginación de Estela comenzó a volar, imaginándose a ella con Jamaal mientras sus manos continuaban lo que habían comenzado en la habitación antes de dormir.
    
    Mientras sus manos bajaban sus bragas y comenzaban a introducirse en el húmedo coño de Estela, las chicas no perdían el tiempo. Ahora estaban a cuatro patas las dos, Miriam delante de Shana, mientras su amiga le hacía un cunnilingus. Esta vez era Miriam la que no disimulaba sus gemidos de placer, que eran acompañados de un vaivén de sus caderas, indicándole a Shana que quería que llegase más adentro.
    
    La joven negra, viendo el deseo de Miriam, se levantó de la cama y extrajo de su bolsa un enorme consolador negro. Al ver la escena, Estela tuvo su primer orgasmo. Tuvo que echarse a un lado y taparse la boca con una mano para no delatarse.
    
    Al llevarse la mano a la boca, le llegó el aroma dulzón de su sexo, que impregnaba sus dedos. En un acto irracional comenzó a chuparlos, sintiendo por primera vez en su vida ...
    ... el sabor de su orgasmo.
    
    Tras unos segundos de relax, no pudo evitar volverse a levantar y seguir mirando los juegos de las chicas. En este momento, Shana introducía el enorme consolador negro en el coño de la chica, follándola violentamente.
    
    Miriam estaba desatada, sus gemidos se debían escuchar en toda la casa. Eso perecía animar a Shana, que acompañó las embestidas del consolador con largos lametones en el ano de su hija.
    
    Estela seguía masturbándose, ¿Qué la estaba pasando? ¡Estaba enferma! Pero no podía parar. La escena que contemplaba la estaba volviendo loca…
    
    –¿Te gusta?
    
    Se quedó paralizada. Ni siquiera era capaz de darse la vuelta.
    
    –He hecho una pregunta.
    
    Poco a poco comenzó a girarse y vio a Jamaal detrás de ella. Sólo llevaba unos bóxer ajustados, lo que la permitió contemplar el espectacular cuerpo del joven.
    
    –Parece que te gusta espiar a los demás. ¿Verdad? –Estela no contestó, tenía la boca abierta de la impresión y no podía moverse.
    
    –Y parece que no sólo espiar. –Apuntó, mirando las bragas de la madurita mamá por los tobillos.
    
    Ni siquiera lo vio venir. La mano de Jamaal se movió rápidamente hasta su coño, introduciendo un par de dedos de golpe. Un gritito se escapó de la boca de Estela.
    
    –Vaya, vaya… Si que te gusta si… –Jamaal comenzó a mover sus dedos. Estela era incapaz de reaccionar de ninguna manera, estaba superada por la situación. –Pues si tanto te gusta, vamos a ver si me gusta a mí también.
    
    Jamaal agarró con fuerza a la ...
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