1. De tal astilla, tal palo


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Xella, Fuente: CuentoRelatos

    Llevaba dos semanas esperando el día de hoy. Su hija iba a comenzar la universidad y se había ido dos semanas a otra provincia para hacer un curso de preparación. Hoy regresaba.
    
    Estaba deseando verla, se sentía muy sola. Desde que su marido había muerto hace unos años se habían quedado solas y se habían apoyado la una a la otra. Ésta era la primera vez en mucho tiempo que Estela se quedaba sola, y no le gustaba estar sola.
    
    Cogió el coche y fue a recoger a su hija a la estación de autobuses. Cuando la vio se sintió aliviada, por fin estarían otra vez las dos en casa.
    
    –¡Cariño! ¡Por fin has llegado! ¡Que ganas tenía de verte! –Saludo a su hija.
    
    –¡Hola mamá! ¡Estaba deseando verte! Te he echado de menos. –Contestó Miriam, su hija.
    
    –¿Qué tal lo has pasado? ¿Has conocido a mucha gente?
    
    –Si, además he conocido a una chica que irá a mi misma facultad, así que no iré sola, por lo menos ya conozco a alguien.
    
    –Estupendo cariño, bueno, vamos al coche que te he preparado tu comida favorita.
    
    Durante el viaje de vuelta, Miriam estuvo contando a su madre todo lo que había hecho en el curso, la gente a la que había conocido y, sobre todo, le habló de Shana, la chica que iría a la universidad con ella.
    
    Miriam estaba contenta y animada y eso hacía que Estela también lo estuviese, le encantaba ver a su hija feliz y llevaba un tiempo asustada por lo que se encontraría en la facultad. Haber conocido a alguien le había sentado bien.
    
    Durante los siguientes días, ...
    ... Miriam quedó varias veces con Shana para salir a dar una vuelta, a tomar algo o a ir al cine.
    
    Como hablaba tanto de ella, Estela le propuso a su hija que la invitase un día a cenar y así la conocería ella también. ¡Miriam estaba encantada!
    
    El siguiente fin de semana, Shana vino a casa con Miriam. Era una preciosa joven negra, con una cara sonriente y una figura estupenda. Un pelo largo y ensortijado le caía grácilmente por delante de los hombros, acabando sobre el inicio de sus pechos. Su piel tan oscura, contrastaba con la clarita piel y el pelo rubio de su hija.
    
    –Hola. –Dijo Estela.– Me alegra conocerte, Miriam no para de hablar de ti.
    
    –Yo también estaba deseando conocerla, Miriam está muy unida a usted. Su hija es maravillosa, me alegro mucho de haberla conocido.
    
    –Bueno Shana, tampoco es para tanto jajaja. –Replicó Miriam, azorada.
    
    –Bueno, espero que te guste la cena que he preparado. –Dijo la madre, dirigiéndolas al comedor.
    
    La cena fue muy agradable. Shana era una chica muy simpática y Estela estaba contenta por ello.
    
    Les estuvo contando parte de su vida. No tenía padres y vivía con su hermano, un par de años mayor que ella, en un pequeño piso de alquiler. Su hermano trabajaba mucho para que ella pudiese pagarse la universidad y pudiese tener las oportunidades que él no tuvo.
    
    –Tu hermano tiene que ser un gran chico Shana. –Dijo Estela.– Estarás orgullosa de él.
    
    –Es la persona más importante de mi vida, no sé qué habría hecho sin él.
    
    Después de ...
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