1. Cuando pasaba por un momento de mala racha descubrí el tipo de relación que tenia mi hermana con su hijo


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... convicción.
    
    Ella se acercó más, su aliento caliente en mi cuello. «Tu pene no piensa lo mismo,» murmuró, su mano ahora en mi entrepierna, acariciando mi erección a través de la tela de mi pantalón, desabrochando mi pantalón con habilidad. La mano de Mi hermana se deslizó dentro de mi pantalón, acariciando mi pene desnudo.
    
    Comencé a desabrochar su bata, dejando al descubierto sus senos, los cuales comencé a acariciar. Solo se escuchaban nuestras respiraciones agitadas mientras ambos nos tocábamos. Ella se levantó de un lado de la cama, dejando caer la bata, mostrando que estaba por debajo totalmente desnuda. Se acercó a mis pies y jaló mi pantalón y mi ropa interior hasta que me los quité. Se subió sobre mí y tomó mi playera, subiéndome la. Levanté los brazos para permitir que me la quitara. Ambos estábamos desnudos. Ella se inclinó y comenzó a besarme en la boca, correspondiendo a sus besos. Nuestras lenguas se encontraron y comenzaron a entrelazarse mientras nuestros labios se juntaban. Mis manos bajaron por su espalda hasta que llegué a presionar sus nalgas.
    
    «Te sientes tan bien,» murmuré contra sus labios, mi voz ronca por el deseo.
    
    Ella sonrió, una sonrisa llena de lujuria y promesa. «Y tú también,» respondió, su aliento caliente en mi cara.
    
    Mis manos exploraron cada curva de su cuerpo, memorizando cada detalle. Sus senos, firmes y suaves, se sentían perfectos en mis palmas. Ella se movió, frotándose contra mí, creando una fricción deliciosa que nos hizo ...
    ... gemir a ambos.
    
    «Paulina, te deseo tanto,» dije, mi voz entrecortada por el esfuerzo de contenerme.
    
    Ella se levantó ligeramente, posicionando mi pene en su entrada. «Entonces tómame,» susurró, bajando lentamente sobre mí, llenándose completamente. Ella comenzó a moverse, subiendo y bajando sobre mí con un ritmo lento y sensual. Sus caderas se balanceaban, creando ondas de placer que se extendían por todo mi cuerpo.
    
    «Más rápido, Paulina. Necesito más,» supliqué, mis manos agarrando sus caderas, guiando sus movimientos.
    
    Ella obedeció, aumentando la velocidad de sus movimientos. «Sí, así. Justo así,» gruñí, mis ojos fijos en sus senos, que rebotaban con cada movimiento. Ella se inclinó hacia adelante, apoyando sus manos en mi pecho. «Te siento tan profundo,» dijo. Mis manos subieron a sus senos, acariciando y apretando, haciendo que sus gemidos se volvieron más intensos. Ella se enderezó, echando la cabeza hacia atrás mientras subía y bajaba, para luego volverse a apoyar en mi abdomen. La jalé contra mí, quedando completamente sobre mí. Nos volvimos a besar mientras movía mi cadera arriba y abajo, entrando y saliendo de su vagina. Gracias al reflejo del espejo de mi sobrino, podía ver las nalgas de mi hermana como se movían como gelatina en cada uno de mis movimientos. Luego, se puso en posición de sentadilla y, volviéndose a apoyar en mi pecho, comenzó a subir y bajar de tal forma que engullía todo mi pene en cada sentada que daba.
    
    Continuó su ritmo implacable, sus ...