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Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... tu padre siempre será el primer hombre para mí. ―¡Lo sé!, ¡lo sé! ¿Qué tal si aprovechamos este momento para celebrar los dos juntos? Ya en un par de días tu estarás más ocupada con tu novio y ya no tendrás tiempo para nosotros ―le dijo el aprovechado muchachón para lograr hacer que su madre siguiera bebiendo, así le sería mucho más fácil meterle los dos raspados de tableta. ―¿Quieres celebrar conmigo? Me parece una gran idea, mi cielo. ¡Claro que celebrare contigo! ―¿Un Jack entonces? ―Lo que tú quieras, corazón. Hoy seré solo para ti, así que aprovéchame, jijiji. ―“Claro que serás solo para mi zorra caliente. Te aprovecharé tan bien que hasta te daré por el culo por puta” ―Eran los pensamientos que imperaban en la mente del insano muchacho mientras llenaba dos vasos, uno con alcohol y el otro con jugo del mismo color que el trago; obviamente este último era para él. A sabiendas que su madre estaba a sus espaldas, el desnaturalizado hijo sacó la tableta de uno de sus bolsillos para echarle una raspada al vaso de su madre, y luego la segunda tal como le habían dicho. El chico estaba casi orinándose producto de los nervios, debido a lo que estaba a punto de realizar. Mónica, que en algún momento pensó en irse a la cama, ahora estimaba que este era un excelente momento para hacer las paces con su retoño regalón. Nunca se imaginó que el perverso de su hijo solamente quería calentarla a la fuerza y embriagarla aun más de lo que ya estaba con la única ...
... intención de cogérsela bien cogida. Luego de unos pocos minutos de conversación sin sentido, Laureano no veía ningún tipo de cambio de conducta en la segura personalidad de su madre. Ella se había bebido el vaso con el calentón fármaco de tres largos sorbos, mientras él, con la verga totalmente parada, veía como su garganta se movía al estar tragándose el líquido con los dos raspados de pastilla. Mientras el insano hijo se encontraba nuevamente llenándole el vaso a Mónica, cayó en la cuenta de la suave música de fondo que, al estar todo en el más completo silencio, se escuchaba a un volumen muy agradable. Así que para darle más emoción al asunto dejó ambos vasos en la mesa y se dio vuelta al lugar en donde se encontraba sentada la muy sonriente Mónica para estirarle su mano y decirle. ―¿Me concedería esta pieza, madame? Su madre la estaba pasando realmente bien y estaba contenta porque daba por superado el traumático incidente que se generó cuando ella le dio conocimiento de su noviazgo con don Carlos. Así que aceptó la invitación de su hijo. Mónica se puso de pie para estirar su vestido, luego le dio la mano a Laureano y se acercó hasta juntar su cuerpo con el de él. Al instante empezaron a moverse muy suavecito, al mismo ritmo del lento que en esos momentos salía melodiosamente por los parlantes del equipo musical. ―Te vez muy linda, así como estas ―le decía el excitado muchachón a la misma vez que paseaba sus temblorosas manos en la estrecha cintura de su madre. ...