1. Culeandose a su recatada madre por desquite


    Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos

    ... Laureano sentía la suavidad de sus carnes por sobre su vestido negro, y como un poco más debajo de donde tenía puestas sus manos comenzaba una marcada curva que se ensanchaba; era el nacimiento de las nalgas de la mujer. Cuando el pendejo ya se decidía a bajar las manos y agarrarle el trasero en toda potestad, el temor hacía que se arrepintiera y volvía a subirlas a su espalda.
    
    ―¿Te gusta cómo bailamos? ―le consultó Mónica en un momento. Ella no prestaba atención de la forma en que su hijo a veces bajaba sus manos peligrosamente.
    
    ―Claro que me gusta. Así como estas vestida y como bailas puedes enamorar a cualquiera ―le contestó tragando saliva y ya comenzando a sudar. Tenía su verga tan erecta que ya hasta le dolía un poco. Hacía los tremendos esfuerzos para no apegarse tanto al cuerpo de su progenitora, para que no se fuera a dar cuenta que la tenía parada a causa de ella.
    
    ―No me digas esas cosas, yo no soy así, y tú bien que lo sabes.
    
    La pareja siguió bailando lentamente y algo apegados entre uno y el otro. Aún no ocurrían novedades, aunque instintivamente la erecta verga del muchacho hacía leves y sufridos esfuerzos por buscar y apegarse a la vagina de su bella pareja.
    
    Luego de que se terminó ese baile, madre e hijo separaron sus cuerpos. Fue la hembra quien le dio conocimiento a su hijo que por ahora la juerga llegaba a su término.
    
    ―Creo que ya es suficiente, cariño. He bebido mucho champagne y tú sabes que yo no estoy acostumbrada al alcohol, así que me ...
    ... iré a la cama, ya es algo tarde…
    
    ―Ok, no hay problema, yo también estoy muy cansado.
    
    El decepcionado muchacho pensó en que el vejete ese que se las daba de veterinario lo había estafado. Quizás que porquería le había vendido y él, estúpidamente, le había creído todo eso de andar calentando vacas y yeguas para que se aparearan solo por instinto. Así que muy decepcionado, pero aún con pequeñas esperanzas de que un milagro sucediera, le lanzó la última opción que le quedaba.
    
    ―Mami… quiero pedirte un favor.
    
    ―Claro, mi rey, solo dime ¿qué quieres?
    
    ―Esta noche, ¿podría dormir contigo, así como en los viejos tiempos?
    
    La bella madre le sonrió dulcemente, ya que veía la cara de regalón con que su retoño se lo pedía.
    
    ―Claro que puedes acostarte conmigo. Como en los viejos tiempos, amor. además, mañana no trabajo así que podremos levantarnos a la hora que se nos venga en gana, o podemos quedarnos en cama por todo el día viendo películas ¿Qué te parece?
    
    Dicho y hecho, Laureano casi se fue corriendo a su habitación en busca de un pijama. ―¡Algo era algo! ―se decía mientras se desvestía y se lo ponía. El nuevamente entusiasmado joven pensaba que si lograba verla con sus cortas camisas de dormir tendría para un mes de masturbación por lo menos. Daba por hecho que su anterior proyecto había sido un rotundo fracaso.
    
    Cuando Laureano ya estaba metido en la cama de Mónica, agarrándose la verga para sentir rico, ya que esta se negaba a bajarse, y estando cubierto hasta ...
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