1. Culeandose a su recatada madre por desquite


    Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos

    ... una tremenda necesidad de abrir ahora su otra pierna para luego recogerlas ambas y quedarse en la misma posición de cómo si estuviese pariendo, con la diferencia de que ahora necesitaba que le metieran algo para adentro. Aunque las ganas por refregarse cualquier cosa en su vagina eran tremendas, sabía que no podía hacerlo ya que su hijo adolescente reposaba a un lado de su cuerpo, muy apegado a ella.
    
    Con las fosas nasales semi tapadas, recordó que este le había dicho estar cansado, por lo que ya debía estar durmiendo profundamente. Así que sin pensarlo mucho y al verlo con sus ojos cerrados y con mucho cuidado se dio a ir abriendo su otro muslo, para una vez hecho esto recogerlos de par en par. Esto hizo que su corto atuendo de dormir se le subiera hasta la altura de su vientre.
    
    En tanto, el desquiciado mocoso que se hacía el dormido estaba que vomitaba de auténtica calentura. Con sus ojos entre cerrados veía los bien formados muslos de su madre completamente abiertos y bien recogidos. Este creyó morir de excitación cuando vio que Mónica con la manita que tenía al otro lado de su cuerpo comenzaba a bajarla decididamente hasta su vagina para comenzar a masturbarse por encima de la tela de su fina tanga, que aparte de pequeñita era de un material muy parecido al de su coqueta ropa de dormir.
    
    Laureano fue testigo de cómo su madre se comenzaba a masturbar como si estuviese desesperada. Su manita se movía en su rayita a velocidad casi centrifuga. También hacía ...
    ... ondulaciones aceleradas. Se la dibujaba rápidamente de arriba y hacia abajo, para luego volver a esos desquiciantes círculos. También la vio como cerraba fuertemente sus ojos, para luego abrirlos y quedarse mirando agitadamente el techo respirando por la boca, como si de verdad estuviese ante una catastrófica visión apocalíptica, mientras su manita no paraba de hacer rápidos y desquiciantes círculos en la ya mojada tela de su prenda intima.
    
    Pensó que era el momento de dar un paso más para ver qué era lo que pasaba. Siempre haciéndose el que dormía, acercó su tiesa verga a la mano libre de Mónica, encargándose que verga y mano se tocaran para que ella se la sintiera impúdicamente.
    
    La hembra, en el mismo momento que sintió aquella verga en la mano, sin parar de sobarse su intimidad, se lo quedó mirando, aterrada al sentir la dureza caliente que le había posado su hijo para que ella se la palpara ―claro que inconscientemente según veía ella―. Mónica, al verlo supuestamente durmiendo, bajó su vista y se percató que su hijo estaba con el pijama bajado hasta las rodillas, y que era ella sola quien se mantenía asida a su verga, apretándosela, sin intención de soltarla. Fue en eso cuando su mente comenzó a convulsionar.
    
    Mónica no sabía qué era lo que le estaba pasando. Estaba muy excitada y sentía unas tremendas ganas de aparearse con quien fuera, y el único disponible en aquellos diabólicos momentos era su hijo regalón. Así que ya no aguantándose más las ganas de mantener relaciones ...
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