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Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... sexuales a como dé lugar. Sin soltarle la verga a su retoño, y sin pensar en consecuencias futuras, levantó sus caderas y se bajó sus pequeñas pantaletas hasta terminar retirándoselas con los pies. Luego de ponerse de rodillas en la cama, a un lado del cuerpo de Laureano, siguió desnudándose. Ahora le tocaba a su breve camisola de dormir, que fue más dificultoso retirar que sus calzones, ya que por ningún motivo pensaba soltarle la verga a su hijo. Una vez que logró pasar por su cabeza la fina y ligera ropa de dormir, liberó la verga de su hijo de su opresivo apretón para agárrasela con su otra manita, y con la otra retirarse por fin su íntima ropa. Después de eso, como toda una profesional, metió su mano por detrás de su espalda y destrabó el sujetador, por lo cual sus pechos fueron liberados casi en el acto, quedando por fin totalmente desnuda, como ella extrañamente lo deseaba. La excitada madre de familia, con su mente literalmente nublada por unos intensos deseos de lujuria, sin pensar en los nefastos efectos que le causarían lo que ahora estaba decidida a realizar, acomodó el inerte cuerpo de su retoño de espaldas sobre la cama, y, tras comprobar que esa tiesa masa de nervios que palpaba dejaba salir grandes cantidades de flujos seminales, se dispuso a lo que su cuerpo y vagina le estaban pidiendo a gritos, a violar a su propio hijo. Mónica, toda desnuda y arrodillada en la cama, acercó con mucha cautela su nariz a la punta del glande. Deseaba olerlo antes ...
... de metérselo ella misma. El fuerte aroma de aquellos varoniles líquidos la atraían y casi la enloquecieron en aquellos febriles momentos. En un acto de natural y autentico instinto animal sacó su lengua para, por primera vez en su vida, recorrer con ella la piel de una verga, y que, para rematarla, era la de su propia descendencia. Ni a su difunto marido se la había chupado antes de su fallecimiento. El asunto fue que se la recorrió desde los testículos hasta la punta del glande. Sus rojos labios de descendiente de italiana sorbieron y rodearon tibiamente toda la extensión de la morada e hinchada cabeza. A la misma vez que con su lengua retiraba todo aquel exquisito aceite medio salado que la bañaba. Pensó en ponerse a chupársela, pero el miedo a que su hijo se despertara y no alcanzara a probarle la verga con su vagina, la hicieron querer ensartarse lo antes posible. La hembra en ese momento estaba totalmente olvidada de todo el mundo. Sin ningún atisbo de conceptos morales y buenas costumbres, solo deseaba desesperadamente coger y ser cogida, no importándole con quien. Mónica, aún con el sabor a verga salada en la boca y estando decidida a todo, pasó una de sus bien delineadas piernas por sobre el vientre de su muchacho, y a sabiendas de lo que ella necesitaba fue acomodando su cuerpo para la penetración hasta quedar perfectamente montada. ―Ya no había nada más que esperar ―se dijo, y justo en el momento en que estaba por rozar el glande de su hijo con sus sedosos ...