1. Amor, pasión y sexo con mi sobrina Florencia


    Fecha: 05/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Pepitito, Fuente: CuentoRelatos

    ... plazas.
    
    Mientras iba al baño por mis necesidades urinarias, Florencia entró al dormitorio a cambiarse de ropa. En el baño, encontré un canasto para la ropa sucia y al levantar la tapa para curiosear, vieja costumbre mía, encontré unas bragas que seguramente mi sobrina había dejado por la mañana. Me venció el instinto y no resistí la tentación de tomarla para embriagarme con sus aromas, los que despertaron mi libido. Después de olerla durante un par de minutos y pasarle la lengua en la parte que cubre la vagina, la froté en mi verga y abandoné el baño recaliente.
    
    Al salir encontré a Flor luciendo un juego deportivo que le quedaba muy bien. El buzo le marcaba los senos y el pantalón su lindo culo. Le pedí unas copas para beber el cava que previamente había descorchado, y nos sentamos a conversar de temas varios sobre nuestros trabajos y referencias a la familia.
    
    En una pausa de la charla, Flor puso a funcionar el equipo de sonido con temas muy suaves y melódicos. Copa va, copa viene, nos empezamos alegrar. Sorpresivamente Flor me invitó a bailar unos temas lentos. Como el espacio no era muy grande, bailamos en un sitio reducido. Muy abrazados y apretados. Casi sin darme cuenta empecé a empalarme, y mi sobrina al comenzar a sentir el roce de mi verga, en lugar de separarse, se pegó más a mí, ubicando mi pene en su entrepierna. Alentado por esa jugada, le di unos besos en el cuello que la calentaron un poco más.
    
    A partir de allí se desató lo que todos imaginan. Mis ...
    ... manos se deslizaron para menear sus nalgas, a lo cual Flor respondió dándome un cálido beso en mis labios. Ese beso inicial dio paso a otros más apasionados. La tomé de su nuca para besarla más profundamente y su boca se abrió a mi lengua para jugar ambas entre sí durante un largo rato. Habíamos llegado al punto en donde la pasión se vuelve incontrolable.
    
    Dejamos el baile y nos sentamos en un sofá para seguir con nuestro amoroso, abrazándonos y besarnos durante unos minutos. Del abrazo pasamos a las caricias. Mis manos se posaron sobre su pecho para magrear sus tetas y a decirle al oído lo mucho que me gustaba. De Flor solo se oía una respiración profunda, amén de algunos jadeos y suspiros.
    
    Levanté sus brazos y le quité el buzo para liberar sus senos del corpiño dejando a la vista un par de tetas blancas hermosas y de una suavidad exquisita rematadas por aureolas rosadas y unos grandes pezones, que por su de estado de excitación, estaban duros. Los chupé y mordí durante un buen rato. Los encontraba deliciosos. Mientras hacía esto, me preguntaba que designo extraño me había dado esta oportunidad de hacer el amor con mi sobrina.
    
    Flor, a su vez no se quedó quieta porque una de sus manos se deslizó por mi pantalón y se adueñó de mi verga para apretarla y acariciarla. Volvimos a besarnos con pasión durante varios minutos hasta que Flor me miró con sus hermosos ojos y señalando el dormitorio me invitó a ponernos de pie. Me tomó de la mano y me dijo, ¿vamos?…
    
    Le pedí ...
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