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Amor, pasión y sexo con mi sobrina Florencia
Fecha: 05/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Pepitito, Fuente: CuentoRelatos
... para luego abrir sus piernas y acariciar su entrepierna en la zona próxima a su vagina. Mi sobrina hizo su parte para ayudarme empinando su culo. Toqué sus labios externos y Flor se estremeció. Seguí y mis dedos buscaron el refugio de esa vulva apetitosa. Miraba sus pliegues y el brillante rosado que se volvía a ofrecer a mi apetito. No dudé y me dediqué a mamar con loca pasión ese rincón tan apetecible. Estaba poseído, una y otra vez mi lengua pasaba por esa superficie que tanto placer me producía. A la vez que mi lengua recorría toda la vulva y el clítoris, mi boca succionaba y degustaba los líquidos que Flor me brindaba junto con palabras de amor y pasión. Fue inevitable que se volviera a derramar en un orgasmo que la enloqueció de placer. Nos calmamos y vueltos nuevamente cara a cara, nos fundimos en un beso interminable. Sin embargo, la lujuria y el deseo seguían latentes. Ambos sabíamos que debía haber más, así que tímidamente primero y con mayor intensidad después, volvimos con las caricias en las zonas calientes. Fue su turno. Se adueñó de mi verga que estaba durísima, la miró atentamente por un rato para luego empezara besarla suavemente desde su base hasta la cabeza. Eran besos cálidos que me gustaron mucho, pero eso no era todo. Se llevó la punta del miembro a su boca y comenzó a lamer y chupar, siempre en cámara lenta como midiendo mi reacción que a esas alturas era de éxtasis total. Estaba en un paraíso de donde no quería irme. Flor siguió su tarea y ...
... mientras mantenía la verga en su boca, con su mano me hacía una paja también lenta. Cuando estaba a punto de vaciarme en su boca, le rogué que se detuviera. —¿Por qué, no te gusta? —Ya lo creo que me gusta y mucho, pero si sigues, voy a acabar en tu boca y tal vez no te guste. —Si vos prefieres, paro. ¿Pero tal vez alguna vez pueda? —Si mi amor, ya habrá ocasión. Ahora quiero volver a sentirme dentro de ti y entregarte mi leche. Me puse de espaldas y le pedí que se montara arriba mío. Entendió la propuesta y rápidamente tomó mi falo y lo llevó a la entrada de su cueva. Se deslizó muy despacio hasta que sus nalgas se juntaron a mis piernas. Me miró con cara de complicidad y empezó a hamacarse en un sube y baja que fue de menor a mayor, y donde poco a poco fuimos llegando al paroxismo total, que fue el preludio de un orgasmo mutuo de brutal intensidad. El goce fue infinito y durante un buen rato permanecimos en esa posición con mi verga dentro de su vagina hasta que ya perdido el vigor se deslizó fuera. Flor se dejó caer sobre mí para volver a besarnos con profunda intensidad. Luego de unos minutos nuevamente nos llamamos a sosiego, puestos de espaldas y tomados de la mano. —¿Sabes una cosa Flor? Creo que esta noche ha sido la mejor de mi vida. Lo que me has hecho vivir excede todo lo anterior. —Nacho, yo todavía estoy en una nube. Esta es una experiencia que no creo que se pueda igualar. Sabes una cosa, te amo, te amo mucho. —Y yo también pequeña. Tú ...