1. One shot: en cuarentena con mamá


    Fecha: 05/05/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    ... —suspiró—. Hay algo de lo que no suelo hablar, pero, dadas las circunstancias, es mejor que te lo cuente. Además, ya no sos un niño.
    
    La miré a los ojos. Esos ojos claros, casi fríos, pero que en ese momento parecían más… vivos. Más cargados de algo que no había visto antes. Y con esas palabras estaba generando en mí una gran expectativa.
    
    —Siempre tuve mucho… apetito sexual —dijo, dejando la palabra flotando en el aire—. No lo voy a negar. Siempre fui así. Siempre disfruté mucho el sexo. Siempre lo hice con regularidad. Jamás pasé más de tres días sin hacerlo. Y, de hecho, cuando pasaban esa cantidad de días, ya estaba caminando por las paredes. Y esta cuarentena… bueno… —Se acomodó en el sillón, estirando las piernas y apoyándolas sobre la mesa—. Me está matando.
    
    Me quedé en silencio. No sabía qué responder. Ya habían pasado mucho más que tres días. Entonces, ¿cómo le estaría afectando?
    
    —Es decir —continuó ella—… justo ahora no tengo pareja, y tampoco pienso conocer a nadie, porque no quiero enfermarme. Así que… —me miró fijo—. Estoy en una situación más compleja de lo que imaginás, Diego.
    
    Asentí en silencio, con la garganta seca.
    
    —Así que… bueno. La única manera que tengo de tranquilizarme un poco es autosatisfaciéndome. Lo hago varias veces al día. Por eso, tampoco puedo evitar hacerlo a la hora de la siesta. Cada vez necesito más. Y, de todas formas, hacerlo sola no es lo mismo que estar con alguien.
    
    El corazón me latía tan fuerte que sentía que se ...
    ... me iba a salir del pecho. Mamá me estaba diciendo, literalmente, que necesitaba coger con urgencia, y al mismo tiempo me decía que no pensaba estar con ningún hombre. Esto me dejaba en una posición extraña, porque yo era el único a quien tenía a mano. Pero, claro, mamá no podía estar pensando en eso, ¿no?
    
    —Sí… me imaginé… digo… no es lo mismo —me animé a decir, con torpeza.
    
    Ella soltó una pequeña risa. No burlona. Era una risa de alguien que ve al otro desnudo en su incomodidad.
    
    —No… —afirmó—. No es lo mismo. Es decir, puedo llegar al orgasmo por mi cuenta. Pero el sexo no es solo un orgasmo. Hay algo en el contacto de los cuerpos, en las caricias, en la penetración…
    
    Mi verga parecía a punto de romper el pantalón de lo dura que estaba. No podía con el deseo desbordado que me carcomía desde que la había visto en su cuarto, y que ahora se prolongaba por la conversación que estábamos teniendo.
    
    Al mismo tiempo me sentía ridículo por pensarlo. Por siquiera imaginar que ella… mamá… pudiera mirarme como una alternativa a saciar sus necesidades. Y, sin embargo, esa era la única solución posible, por improbable que sonara.
    
    —Bueno. Quizás te resulte incómodo lo que te estoy contando —siguió diciendo—. Voy a tratar de no volver a gritar como recién. Pero, si me escuchás hacerlo, ya sabés que seguramente no es porque me haya tropezado o golpeado.
    
    Largó una risita. Ella no parecía en absoluto incómoda por lo que me estaba contando.
    
    —Está bien… —dije, con la voz más ...
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