1. En la oscuridad con mi suegro


    Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: MariVillabos05, Fuente: TodoRelatos

    Okey, empezare describiéndome, soy una chica alta y pues sinceramente tengo una figura bastante rica, tengo buena cintura, unas tetas muy muy ricas, y un culo bastante grande que con mi carita de santita siempre hacen buen contraste jejeje soy bastante coqueta y si se puede decir me gusta ser bastante putita, en mis relatos solo contare anécdotas que me han pasado, espero las disfruten jejeje, si quieren ver más allá, y verme todita y todito mi contenido jeje, mi conchita mojadita, y siendo tu putita puedes escribir amarivillalobos055@gmail.com sin nada más que decir, empezare con el relato jeje.
    
    La noche adormecía todo, además el frio que emergía de todas partes mantenía las calles solitarias y en un silencio perpetuo. Bajé del vehículo y me dispuse a caminar al hotel. En la recepción una mujer de rostro hermético me dio la llave, no dijo nada, cosa que agradecí; todo acto furtivo triunfa en el silencio.
    
    En la habitación encontré una hermosa cama matrimonial forrada con sábanas rojas y pétalos de rosa que embelesaban puerilmente la atmosfera. Nada de eso me importó, lo importante aún no llegaba. A los quince minutos tocaron la puerta de la habitación. Yo ya estaba preparada, mi babydoll ligero y transparente dejaba al descubierto parte de mi cuerpo, debajo una tanga y los pechos al aire, me coloqué una peluca rubia que se adaptaba muy bien a mi piel blanca y un antifaz que cubría más de lo necesario; estaba lista.
    
    Abrí la puerta, el hombre era alto y corpulento, ...
    ... llevaba un enorme abrigo que le llegaba hasta las rodillas, su rostro estaba cubierto por una máscara de carnaval que acrecentaba aún más el misterio. También llevaba puesto un sombrero tipo fedora. Pero lo que más atrajo mi atención fue su olor, tenía algo peculiar.
    
    Ambos nos mirábamos directo a los ojos. Nos habíamos contactado mediante una página de citas. Era un sitio que con regularidad yo frecuentaba. Había ciertas reglas que tenías que acatar. En síntesis se podría decir que el encuentro tendría que ser lo más discreto posible. Nada de palabras, oscuridad total a la hora de perpetuar el acto y disfraces. Cumplíamos a cabalidad con todos los requisitos por lo que estábamos listos para comenzar.
    
    Él se encargó de apagar la luz, toda la habitación se sumergió en penumbra. Comencé a escuchar que se desprendía de ciertas prendas. Yo me quite el antifaz y la peluca, en la oscuridad nada se vería. A pesar de no ser mi primera experiencia me encontraba nerviosa, esa era la sensación que me hacía seguir manteniendo encuentros con desconocidos. Después de unos segundos sus manos se posarse por mi cuerpo, la piel se me enchino al sentirlas bajar y subir por todas partes. Sus labios encontraron los míos y comenzamos a besarnos desaforadamente. Caí en la cama y él me siguió; me tocaba las tetas y las apretaba, mis pezones florecían con el placer y la excitación; en mi vagina los distintos caldos comenzaban a emerger, sentía como la panocha empezaba a salivar.
    
    Este hombre ...
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