1. En la oscuridad con mi suegro


    Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: MariVillabos05, Fuente: TodoRelatos

    ... parecía interminable por más que le buscaba un final no lo encontraba, tenía la fisionomía de un toro con hombros gruesos y duros, espalda ancha, cuello que se sentía como un tronco y esas piernas gruesas que se producen solo con años de ejercicio. Disfrutaba solo con tentarlo, además su olor me volvía loca, parece que de tanto frotarlo su cuerpo expelía más el aroma. Él estaba perdido en mi cuerpo, me chupaba y lambia todos los rincones yo gemía y me dejaba llevar por sus labios y lengua. Cuando llego a mí vagina experimente un placer nunca antes inusitado, los chorros comenzaron a surgir: cálidos, febriles; alimentando aún más la calentura que nos unía a ambos.
    
    El sexo oral resulto en una travesía celestial, entre la oscuridad y los lengüetazos me perdí de este mundo. Ya para ese momento la cama estaba empapada y nuestros cuerpos chorreaban sudor y deseo. Era mi turno de prodigar placer así que busque su falo hasta encontrarlo, estaba tan duro que parecía estar a punto de estallarle. Lo frote delicadamente por unos segundos y después me lo sambutí en la boca. Succionaba su verga, me encantaba atragantarme con ella, metérmela hasta la garganta y sentir su cabeza clavándose en mi interior. Mi saliva se le escurría y yo no paraba de chupar. Él gemía quedamente, me tomaba de los cabellos y me jalaba para que me la tragara toda. Así estuvimos por varios minutos hasta que me desprendió de su miembro, me tomo ambas piernas y me arrastro, sujeto mis tobillos y separo mis ...
    ... muslos, su pene se incrusto en mi vagina, lo sentía como un misil perforándome, la saliva y lo mojado de la panocha hacían que su verga se resbalara deliciosamente. La tanga le estorbó así que me la quito con desesperación, era una bestia hambrienta que me devoraba de a poco. Su verga rebotaba en mi vagina, me llenaba toda, me hacía gemir como perra en celo.
    
    El eco de mis gritos retumbaba en todo el cuarto, jamás había sentido tan ricas sensaciones. Su fuerza y virilidad estaban concentradas en cada envestida que me daba, mi vagina estaba sometida a su verga que brotaba con vigor. Perdí la cuenta de las veces que me vine, pero todo estaba tan empapado que resultaba sorprendente. Él también se vino varias veces, pero aun y con eso mantenía el ritmo y la fuerza para continuar. El baby doll lo tenía empapado y se me pegaba al cuerpo como una doble piel, pero él quería saborearme sin prenda alguna y me lo quito. Ya estando completamente desnuda y a su merced, me sentí más sensual por lo que yo misma me le repegaba con fuerza a su miembro, era un hombre peludo y sentía como mi vagina chocaba con todo ese pelambre de bellos.
    
    La vagina la tenía mojada y llena de semen, el escaso bello que la cubría retenía estos líquidos, me levante para limpiarme y pude sentir como goteaba, jamás había pasado algo así. Apenas iba a limpiarme cuando me tomo de la cintura y me aventó para adelante, su verga se restregaba tan duro en mi interior que la fricción de ambos miembros desataba fuego dentro ...