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Qué iba a saber yo (7) Deseo que...
Fecha: 06/05/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos
... prepucio hacía atrás y hacia delante dejando caer unas últimas gotas de orín. Entonces levanté la vista y vi que me estaba mirando. - ¿Te gusta lo que ves? – preguntó con una sonrisa ladeada y un brillo lascivo en los ojos. Se la volvió a sacudir, más lento. Me quedé mudo. No sabía qué decir. Él si. Tomó la iniciativa y se acercó a mí con la polla fuera. -John… - logré articular, justo antes de que su mano tomara mi nuca. -Arrodíllate – ordenó, seco. Lo obedecí, sin rechistar. De golpe, sentí una mano en mi hombro. Giré la cabeza... y me desperté. —Al final se va a convertir en costumbre eso de quedarte dormido cuando estás conmigo, ¿eh? —dijo John entre risas. —Anda, que ya hemos llegado, bella durmiente… Lo miré aún aturdido, parpadeando, y me removí en el asiento para disimular el bulto evidente en mis pantalones. John se dio cuenta. Lo noté. Pero no dijo nada. —¿Te puedo confesar algo? —soltó de pronto, sin apartar los ojos de los míos. Asentí en silencio, luchando por mantenerle la mirada. —Yo también necesito estos días para despejarme. Para olvidar el instituto por un rato… y a mi exmujer —suspiró, casi en un susurro—. Me alegro de que estés aquí. Bajó la mirada con timidez, como si estuviera recordando algo. —John… —susurré, con la voz algo temblorosa, y él volvió a mirarme. —Aprovechemos estos días para olvidar. Para quemar adrenalina. Para… Me quedé callado, atrapado mirando sus labios. Sentí cómo se acercaba, ...
... cómo su mano rozaba mi muslo. El ambiente se volvió denso, cargado. —¿Para…? —preguntó, en un hilo de voz, sin dejar de avanzar. Entonces, el repiqueteo de unos nudillos golpeando la ventanilla me devolvió de golpe al presente. Ambos dimos un respingo. John se recompuso con una risa nerviosa, bajó la ventanilla y saludó con la mano. —¡Hombreeee, Johnny! —dijo una voz desconocida, animada. "Johnny." Me sorprendió escucharlo así. Para mí, siempre había sido John: el profesor, el tipo serio de mates. Pero para sus colegas, solo era Johnny. Ese contraste me hizo esbozar una sonrisa. Se le notaba más suelto, más en su salsa. Más cercano. —¿Qué pasa, Alex? —contestó John con una sonrisa de oreja a oreja. —Este es Zachary… mi colega del gimnasio. —Ah, sí, sí. El chico del que me hablaste. Encantado, soy Alex. Me tendió la mano a través de la ventanilla. Se la estreché con fuerza, intentando parecer seguro. Cuando bajamos del coche, pude fijarme mejor en él. Tendría unos 29 años. Era delgado y más alto que John y Henry; rondaría el metro noventa. Tenía el pelo rubio oscuro, peinado con un tupé impecable, y una barba espesa, bien recortada, que enmarcaba su rostro con un aire despreocupado, pero indudablemente atractivo. Seguimos a Alex por un pequeño camino de tierra hasta llegar a la casa, y una vez allí nos hizo un tour por dentro. Nosotros íbamos a pasar la noche allí, y el sábado por la noche sería la fiesta. Me sorprendió lo grande que ...