1. De monja a putita


    Fecha: 09/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos

    ... fue calentando, gemía, me abrazaba con fuerzas, sus brazos y manos iban desde tomarme de la cintura para llevarme a un ritmo más intenso hasta clavarse en mis brazos. Debajo de mí se desató un volcán con forma de mujer que me abrazó y me atrajo hacia ella mientras elevaba su pelvis para que la penetración sea total. Gemía, se arqueaba, jadeaba y me rodeaba con su piernas como si tuviera temor que vaya a irme.
    
    Todo su cuerpo se volvió una miel caliente y excitada que se pegaba a mí, me clavaba las uñas y emitía quejidos mientras cerraba los ojos y se retorcía entre mis brazos hasta que estalló entre gritos, jadeos y llantos. Tanto que me asusté, pero al verle la cara solo vi felicidad, goce, placer, éxtasis. Me abrazó y se quedó pegada a mí por un largo rato hasta aflojarse mientras jadeaba para recuperar el aliento.
    
    -“Hola hermosa. ¿estás bien?”
    
    -“Increíblemente bien. Hay toda una parte en la cual ni sé que pasó. Me fui, me perdí. ¿vos estás bien?”.
    
    -“Muy bien y encantado de tenerte en mis brazos. Sos divina”.
    
    -“¿En serio? Me siento torpe”
    
    -“Para nada, me encantó sentir que te dejabas llevar por la calentura. Sos una hembra preciosa y una delicia en la cama. Tanto que quiero seguir haciéndote el amor, si no te jode”.
    
    -“No creo poder hacer nada, pero si, quiero que vos también disfrutes. Y, además (dijo con cierta vergüenza) quiero más”.
    
    Empecé a moverme despacito hasta que recobré totalmente la erección, me monté un poco más sobre ella para que la ...
    ... penetración sea más profunda. Ella abrió grandes los ojos a la vez que su cuerpo se fundía con el mío. Estuve un rato largo saliendo y entrando lentamente de su vagina hasta que sentí que su cuerpo reaccionaba y me acompañaba en los movimientos. Entonces empecé a hacer más fuerte y rápido el vaivén mientras ella me abrazaba y se acomodaba para facilitarme las penetraciones, me besaba en el cuello y me pedía que no pare, hasta que volvió a estallar en un orgasmo intenso que le arqueó el cuerpo y la volvió a hacer gemir y jadear.
    
    -“Me vas a matar, no doy más”, dijo cuando pudo respirar normalmente.
    
    -“Tenes que poder porque yo aún no acabé”, le pedí.
    
    Se sonrió, me puso de costado para salir y arrodillarse a mi lado y fue a masturbarme y besarme con una delicadeza, ternura y suavidad que en poco rato me llevó a acabar mientras ella miraba saltar mi semen y le daba besitos a mi pija.
    
    -“Nunca vi acabar a un hombre, me encantó. Creo que hay muchas cosas que no conozco”
    
    Se sentó sobre mí, me miró seria y me dijo que era la primera vez en su vida que disfrutaba del sexo y que no pensaba que pudiese ser tan lindo. Yo le di un suave chirlo y le dije que pensaba cogerla mucho y de todas las formas que pudiese haber porque era una hembra preciosa. Se sonrió y me dio, por primera vez, un beso con toda el alma que me hizo saber que, ahora si, estaba enteramente conmigo.
    
    En ese momento supe que era lo que tanto me atraía de ella incluso en sus momentos de monja: era una mujer ...
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